Al momento

Educación Media Superior ¿qué hay que fortalecer en 2013-2018?

¿Qué ha pasado con la Educación Media Superior en...

Chihuahua, sede del Foro Regional sobre Educación Media Superior

  Chihuahua Con miras a cumplir los objetivos del gobierno de...

Académicos vigilarán consulta sobre modelo educativo

Los foros de consulta para revisar el modelo educativo...

Sociedad civil

José Woldenberg

Para entendernos: la sociedad civil es la sociedad organizada. Se puede decir algo más: son los agrupamientos que intentan desahogar una determinada agenda en el espacio público. Millones de ciudadanos están fuera de esa “esfera”. Recluidos en sus asuntos dan la espalda a la vida pública, la observan desde lejos como algo ajeno y lejano.

Por ello nuestra sociedad civil es débil. Débil, porque solo una minoría de ciudadanos participa en asociaciones civiles, sindicatos, organizaciones empresariales, agrupaciones agrarias, ONG, y súmele usted. Y, además, como todas, es diferenciada porque en la sociedad civil hay de todo. Son parte de la misma Pro Vida y GIRE, con planteamientos no solo disímiles sino enfrentados, o la CIRT y la AMEDI cuyas agendas en diversos momentos se han contrapuesto. La sociedad civil es un producto maduro de eso que llamamos modernidad. Se trata del conjunto de organizaciones intermedias que no forman parte del entramado estatal tradicional y que expresan intereses, reivindicaciones y propuestas propias de una colectividad contradictoria.

Desde las pulsiones estatales autoritarias la sociedad civil independiente (quizá sea un pleonasmo) es vista como algo innecesario, artificial, molesto e indeseable. Innecesaria – dirían- porque en las instituciones estatales (y solo en ellas) se encuentra depositada la legitimidad que otorgan los procesos comiciales. Artificial, porque cuando algunas agrupaciones entran en contradicción con los designios gubernamentales, no pueden sino estar motivadas por intereses inconfesables. Molesta, porque no “deja hacer”, cuestiona, es una “piedra en el zapato”. E indeseable por todo lo anterior.

No obstante, desde no pocas agrupaciones se ha impuesto la moda de hablar a nombre de la sociedad civil, como si la misma fuera un cuerpo homogéneo y compacto, con el agravante que suele pensarse que sociedad civil y virtud son sinónimos y que instituciones estatales y corrupción también. Así, pequeñas o grandes asociaciones se comportan y hablan como si fueran representantes de un conglomerado más que complejo que jamás les ha otorgado esa representación.

Se construye de manera artificial pero rotunda una superioridad moral impostada. En el extremo se actúa como si el “juego” entre instituciones estatales y agrupaciones civiles fuera de suma cero. Es decir, se piensa que entre más sociedad civil menos Estado y a la inversa.

Más nos vale combatir ambas pulsiones. Ni un autoritarismo que quisiera una “sociedad civil” a su imagen y semejanza, un espejo fiel a las necesidades del poder público, un conjunto de asociaciones dóciles y disciplinadas; y también el resorte, lo llamaré de manera inexacta ultra liberal con ribetes de anarquismo, que cree que las asociaciones privadas pueden vilipendiar y prescindir de las instituciones estatales a las que de manera inercial se les ve como la encarnación del Mal.

Recordemos lo elemental que es lo fundamental. No hay sociedad civil sin democracia y no hay democracia posible sin un cierto entramado de sociedad civil. Y la relación entre organizaciones de la sociedad civil e instituciones estatales no es de suma cero. Sino todo lo contrario: el Estado democrático es más fuerte si es acompañado de una enérgica y vital sociedad civil, mientras la sociedad civil solo es posible en el marco de un Estado democrático.

En los Estados autoritarios, dictatoriales, totalitarios o teocráticos la sociedad civil es inexistente o casi, porque las reacciones fundamentales del poder público son las de no reconocer ningún interés auténtico fuera del propio, ninguna ideología diferente a la oficial, ninguna elaboración fuera de la norma gubernamental. Por su parte, la sociedad civil no solo genera un contexto de exigencia a las instituciones estatales, sino que expresa y ofrece cauce a preocupaciones e intereses diversos que coexisten en la sociedad, lo que potencialmente hace más resistente y pertinente al entramado democrático estatal.

En una palabra: las tensiones entre instituciones estatales y organismos de la sociedad civil son complejas, pero productivas. Más nos vale apostar por un Estado democrático que se alimenta de las interpelaciones de la sociedad civil y una sociedad civil que en su vitalidad y diversidad fortalece al Estado democrático.

Publicado originalmente en Reforma

Comentarios

Lo último

El gabinete 2024, las ciencias y las humanidades

Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.

Educación: Un desafío común, una solución colectiva

Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!

Monstruo bicéfalo

En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Termina un ciclo de Vía Educación

En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo:  Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.

Newsletter

spot_img
spot_img

El primer año de bachillerato, el mayor desafío para la retención escolar: investigadores

Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.

Óscar del Río: ‘PISA 2025 sí va’ tras confirmación de la SEP

Sobre ello, Óscar del Río, comisionado de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), celebró esta decisión, destacando que ello confirma la participación de México en PISA tras la afirmación del presidente AMLO de que el país formará parte de esta evaluación internacional. La prueba PISA, que se aplica a estudiantes de 15 años, es crucial para medir el rendimiento académico en matemáticas, ciencia y lectura.

Pide AMLO a CNTE no usar violencia en sus manifestaciones. “Entregaré costal de piedras”, advierte

En su conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a denunciar las agresiones por parte de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) contra policías capitalinos la semana pasada. Durante el ataque, se lanzaron piedras arrancadas de las banquetas de la Corte a las fuerzas del orden en Palacio Nacional.