Al momento

Educación Media Superior ¿qué hay que fortalecer en 2013-2018?

¿Qué ha pasado con la Educación Media Superior en...

Chihuahua, sede del Foro Regional sobre Educación Media Superior

  Chihuahua Con miras a cumplir los objetivos del gobierno de...

Académicos vigilarán consulta sobre modelo educativo

Los foros de consulta para revisar el modelo educativo...

Clase de octubre

Rosalia Nalleli Pérez Estrada

[email protected]

 

Empezar la clase virtual en estos días implica encontrase con una variedad de sorpresas y de prepararse para todo, incluso para no tener la clase. Incluye también aceptar que dependemos  de la tecnología y de una buena conexión a internet para poder trabajar. Además; significa concientizar que no tendremos en nuestra clase a 20 o 30 alumnos del otro lado de la pantalla, sino a 60 o 90 personas a la vez, por toda la familia que esté también escuchando la clase. 

Esta última idea surge porque el día de hoy al observar una clase, escuché a un niño preguntar si podía ir al baño y, antes de que la maestra contestara, se oyó la voz de la mamá cuestionando por qué no había ido antes de iniciar y ella dio el permiso. Eso pasaba justo a las 8:01 de la mañana. 

En esta ocasión, la clase se abría con un solo link generado por un maestro, y después varios maestros más se iban conectando en diferentes horas, como si entraran a un salón, pero a distancia.   Al terminar la clase, cada docente tenía que abandonar la sala para que la maestra continuara con sus contenidos y, tratando de obedecer la propuesta de la nueva escuela mexicana, entrarían después más docentes: el de música, oratoria,  matemáticas, el profesor de cívica y para innovar, el de francés.

 En esta institución, los niños no verían la clase por televisión, ni se beneficiarían de los 450 millones de pesos que el gobierno había destinado para que los niños aprendieran en casa, ni mucho menos sabrían del contrato número 1259984. Esos números no representarían nada para ellos pues acudían de manera virtual a una escuela particular aún, en tiempos de pandemia.

Para agregar más emoción a la clase, en la pantalla y a espaldas de cada profesor, se apreciaba un salón adornado con  globos y letras de bienvenida; así como un colorido calendario escolar hecho a mano, el cual también descansaba sobre el pizarrón. La maestra, toda limpia, maquillada y sonriente, daba la bienvenida a los alumnos que iban entrando a su sala de clase. Su rostro se veía radiante (quizás porque evitaría las prisas de tomar un microbús, no saldría de casa, no corría ningún riesgo mortal, solo  que le fallara el internet o se fuera la luz). Tampoco tendría que exponerse a la mañana fría y lluviosa y cuando lo deseara, podría prepararse un delicioso y espumoso café o una rica torta mientras  los otros maestros trabajaban en su clase. Un salón casi tradicional, pero a la vez moderno, porque había una sola sala para todos, pero a distancia. Además, en la pantalla, se veían las caras hermosas e inocentes de los niños que aprendían mediante un teléfono celular o en computadora y observaban y contestaban cuando les activaban  el micrófono. 

Indudablemente, la clase era novedosa para ellos.  Nadie se movía de su lugar. Nadie golpeaba, gritaba, ni se empujaba. Tampoco se quitaban el lápiz o la goma, ni jalaban las trenzas de la compañera. No había abrazos ni besos y la única interrupción era pedir permiso para ir al sanitario, a la vez que la mayoría  miraba  la pantalla. Atrás, a lo lejos, se oía el ruido de trastes, de una escoba o el susurro de un papá o de una mamá dando la respuesta o un regaño, si el niño no contestaba. Esa clase era diferente a muchas, una clase para todos, incluso para los pequeños de la familia, que alrededor jugaban o lloraban.

 La maestra sonriente, sabiéndose observada y quizás hasta grabada, trabajaba complaciente, tratando de ayudar a todos, en una hora que pasaba muy rápido y  en la cual se respiraba cordialidad y confianza. En la clase todo era agradable, con luces, risas y alumnos participando. Nada empañaba ese momento, ni el miedo por la pandemia, por la economía tambaleante o por los resultados de aprendizaje.  Justo en ese momento, otros niños, en muchas partes del país y en un ambiente nulo de interacción, probablemente se encontrarían sentaditos frente a una pantalla pero de un televisor, escuchando un radio o leyendo sus cuadernillos de trabajo, tratando de comprender lo que escuchaban o veían y tomando notas. Lo más importante de esto, es que se pueda aprender desde casa, -rápido o lento-  digamos, un poco libres de la adversidad mundial y aprovechar el secreto de usar y explotar al doble los medios que se tienen, para poder avanzar; aunque en el fondo se sepa del riesgo de aumentar esos 31 millones de Mexicanos, que aún hace falta atender, para mejorar la educación del país

 Esta clase observada parecía perfecta en un tiempo lento y engañoso, que nos aleja de la realidad y no permite ver el panorama completo y nos hace soñar que el miedo a la muerte ha minimizado a cero  la violencia intrafamiliar, la pobreza y el hambre, como quizás las diversas autoridades lo observan; sin vivir de manera directa lo que viven a diario maestros, alumnos y padres de familia en los rincones del país. Una clase moderna,  opuesta a muchas realidades y por supuesto diferente a aquel poema de Antonio Machado Recuerdo infantil, que describe la educación tradicional del siglo XIX y de inicios del siglo XX, donde se percibe el aburrimiento y el fastidio y nadie, jamás en ese tiempo, imaginaba lo que viviríamos con la modernidad, en época de pandemia:

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de lluvia tras los cristales.

 

Es la clase. En un cartel

se representa a Caín

fugitivo, y muerto Abel,

junto a una mancha carmín.

 

Con timbre sonoro y hueco

truena el maestro, un anciano

mal vestido, enjuto y seco,

que lleva un libro en la mano.

 

Y todo un coro infantil

va cantando la lección:

«mil veces ciento, cien mil;

mil veces mil, un millón».

 

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de  lluvia en los cristales.

 

https://www.espoesia.com/poesia/antonio-machado/recuerdo-infantil-antonio-machado/

https://www.eleconomista.com.mx/politica/A-distancia-arrancan-clases-millones-de-alumnos-en-Mexico-20200823-0070.html

https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/la-sep-pagara-450-mdp-a-televisoras-por-servicios-para-el-programa-aprende-en-casa

 

Rosalía Nalleli Pérez-Estrada. Directora de Universidad Santander, Campus Tlaxcala.  Profesora por asignatura, de la Universidad Politécnica de Tlaxcala y en coordinación del Departamento de idiomas de la misma universidad. Investigadora invitada por CIFE.

Comentarios

Lo último

El gabinete 2024, las ciencias y las humanidades

Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.

Educación: Un desafío común, una solución colectiva

Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!

Monstruo bicéfalo

En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Termina un ciclo de Vía Educación

En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo:  Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.

Newsletter

spot_img
spot_img

El primer año de bachillerato, el mayor desafío para la retención escolar: investigadores

Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.

Óscar del Río: ‘PISA 2025 sí va’ tras confirmación de la SEP

Sobre ello, Óscar del Río, comisionado de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), celebró esta decisión, destacando que ello confirma la participación de México en PISA tras la afirmación del presidente AMLO de que el país formará parte de esta evaluación internacional. La prueba PISA, que se aplica a estudiantes de 15 años, es crucial para medir el rendimiento académico en matemáticas, ciencia y lectura.

Pide AMLO a CNTE no usar violencia en sus manifestaciones. “Entregaré costal de piedras”, advierte

En su conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a denunciar las agresiones por parte de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) contra policías capitalinos la semana pasada. Durante el ataque, se lanzaron piedras arrancadas de las banquetas de la Corte a las fuerzas del orden en Palacio Nacional.