En 2016 Aurelio Nuño, ex Secretario de Educación Pública, dirigía un mensaje a maestras y maestros de educación básica con motivo de los “Foros de análisis y consulta sobre el modelo educativo y la nueva propuesta curricular” derivados de los foros “abiertos” que la Secretaría de Educación Pública había convocado en 2014, para conocer diversos puntos de vista y planteamientos sobre diversos ángulos que tenían que ver o que estaban relacionados con el modelo educativo (SEP, 2016).
¿Cómo desmontar un modelo que durante tres décadas se introdujo hasta los huesos en el Sistema Educativo Mexicano (SEM)? Fue la pregunta que de botepronto vino a mi mente mientras se desarrollaba la Asamblea para el Análisis del Plan y los Programas de Estudio para el diseño de los Libros de Texto Gratuitos para la Educación Básica en el estado de Tlaxcala.
Con la puesta en marcha de aquello que se conoció con el nombre de la mal llamada reforma educativa, los movimientos magisteriales disidentes se incrementaron en el país, consecuencia de una serie de cambios administrativos, más no educativos, que, así como quedaron plasmados, generaron una afectación directa a los derechos laborales de los trabajadores de la educación.
Una de las demandas más sentidas del magisterio mexicano de los últimos años ha sido el tema de la formación continua. Un tema, sin duda, de enorme relevancia para el quehacer docente pues, independientemente de la formación inicial adquirida en las instituciones formadoras de docentes (o en las Instituciones de Educación Superior, por aquello de que cualquiera podía ser maestro), se requiere de un proceso formativo que acompañe a las maestras y maestros a lo largo de su trayectoria profesional, es decir, desde su inicio hasta su jubilación; se trataría de un proceso que no se limitaría a superar las exigencias de un esquema de ingreso y promoción salarial tal y como desde el peñanietismo – o antes de éste – se ha establecido en nuestro país, pero también, que superara ciertas exigencias profesionales derivadas de la implementación de un nuevo plan de estudios.
De entrada, advierto que esta serie de ideas no son una receta o instructivo que pueda ser empleado, por la maestra o el maestro, en el salón de clases; tampoco es la mejor propuesta metodológica que se conoce o se puede utilizar con el propósito de abordar un plan de estudios para generar aprendizajes en los estudiantes; y mucho menos pretendo afirmar que, con ello, la propuesta que lanzó la Secretaría de Educación Pública (SEP) para la educación básica 2022 podría implementarse adecuadamente en cada uno de los centros escolares de la República Mexicana. No, ese no es el caso, puesto que tal y como lo he venido sostenido a través de los años, la formación continua del profesorado mexicano es fundamental para que se logren los propósitos educativos que, desde luego, van más allá de la operatividad de un simple plan de estudios. En consecuencia, limitar la intervención docente a un esquema, modalidad o metodología, no sería pertinente ni adecuado, debido a que la pedagogía y didáctica va más allá de esta posible limitación, pero también, porque la riqueza de la docencia radica en el quehacer de cada uno de los profesores y profesoras que laboran en alguno de los niveles de nuestro intricando Sistema Educativo Nacional.
Ante una evidente, pero muy evidente ausencia pedagógica en el Marco Curricular y Plan de Estudios para la Educación Básica 2022, viene a mi mente una pregunta que reiteradamente me he venido haciendo en estos días, ¿de qué manera el profesor o profesora aterrizará lo que desde el centro se ha propuesto para generar aprendizajes en los millones de estudiantes que cursan sus estudios en alguno de los niveles de nuestro intricado Sistema Educativo Nacional? Y es que, hay que decirlo, el marco curricular y plan de estudios ya está – dudo mucho que hagan ajustes profundos derivado de las “Asambleas” que coordina el director de materiales educativos – y, si no me equivoco, en agosto de este año se pondrá en marcha, imagino, en los grados en los que así se tenía contemplado: 1º, 2º y 3º de preescolar, 1º y 2º de primaria, y 1º de secundaria.
Los profesores no tendrían por qué tener otro trabajo, pero tampoco, tendrían que pasar por la serie de precariedades y atropellos que las autoridades educativas o gubernamentales comenten en “pro” de una reforma educativa o no educativa que, a final de cuentas, vulnera sus aspiraciones profesionales y calidad de vida. Tal es el caso de lo que actualmente sucede con las maestras y maestros que prestaron sus servicios profesionales en el Servicio Nacional de Bachillerato “Prepa en Línea” quienes, para acabar pronto, han sido despedidos masivamente dada la reforma que, en este sexenio se aprobó, con la finalidad de regular el outsourcing.
Con el peñanietismo comenzó un verdadero lastre educativo para ser admitido o promocionado en el Sistema Educativo Mexicano. El menosprecio hacia las instituciones formadoras de docentes, particularmente, hacia las escuelas normales (EN), fue el sello distintivo de Aurelio Nuño y compañía. No había de otra pues a decir de este singular personaje: “cualquiera podía ser maestro”.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.