Aún no se ha superado la crisis sanitaria generada por el SARS-CoV-2 y, ciertos integrantes de distintas Secciones Sindicales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), han dado rienda suelta a un proselitismo desmesurado, irresponsable e ilegal sin que, hasta el momento en que cierro estas líneas, tal organización sindical haya modificado los Estatutos que la rigen y el Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales que emitieron en enero del año pasado.
Han pasado siete semanas desde que varias escuelas abrieron sus puertas para iniciar el ciclo escolar 2021-2022 y, tal parece, que poco a poco se han ido normalizando y minimizando los contagios por el SARS-CoV-2, tanto de los trabajadores de la educación como de los alumnos que asisten a recibir sus clases de manera presencial, pero también, de los que aún se encuentran trabajando a la distancia.
Como bien sabemos, el 25 de julio de 1921 el presidente Álvaro Obregón, decretó la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), medida que fue aprobada días más tarde por la Cámara de Diputados. De esta forma, el 3 de octubre de ese mismo año, se publicó la creación de esta Dependencia en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Y bueno, para el 12 de octubre, José Vasconcelos asumió el cargo como Secretario de Educación Pública, siendo el primero en tomar las riendas de esta importante y trascendental institución educativa en la vida de los mexicanos. La historia, así lo demuestra.
Tal vez el reto enorme que tenía en sus manos el magisterio no se dimensionó como debiera. ¿Acaso fue ingenuo pensar que todo el trabajo que se desarrollaría en cada uno de los planteles escolares de manera presencial, a partir del 30 de agosto, sería sencillo?, ¿acaso aquel firme y decidido anhelo de regresar a la presencialidad porque se extrañaba a los alumnos, compañeros y formas de trabajo con líneas pedagógicas y didácticas, propiciaron que se lanzaran campanas al vuelo sin reparar que, prácticamente, diversas actividades escolares se verían modificadas?
Sin un Plan Nacional para un Regreso Seguro a las Escuelas, la profesora Delfina Gómez, Secretaria de Educación, se presentó en la conferencia mañanera de López Obrador del pasado 12 de agosto, para asegurar que el “regreso a clases presenciales era inminente el próximo 30 de agosto” (Profelandia.com, 2021). Anuncio que evidenció, con mucha claridad, que no hay manera de contradecir al Presidente pues, antes, éste ya había afirmado que los centros escolares abrirían en esa fecha así “lloviera, tronara o relampagueara”.
Convocar a elecciones presidenciales o intermedias, no es lo mismo que convocar a un regreso a clases presenciales en las escuelas, y esto, supongo, ya lo tienen claro en la presidencia de México.
No basta un deseo, sano, como lo es, para lograr el segundo propósito. Se requiere, además de una narrativa triunfalista, poner en marcha una serie de acciones educativas y de salud que permitan garantizar un retorno seguro a las escuelas, pues la vida misma es la que está en juego. Un asunto nada menor y sí de mucha importancia para los seres humanos, en este caso, para los mexicanos.
Ojalá que la simpatía por la figura presidencial o hacia la toma de decisiones políticas sin un fundamento médico o de salud, influyeran, de manera decisiva, para que los contagios por el SARS-CoV-2 no se propagaran a la velocidad en que lo hace en los seres humanos. Ojalá que las declaraciones presidenciales que, al inicio de esta contingencia, invitaban a “abrazarse porque no pasaba nada” o bien que, con estampillas en mano, se pusieran como ejemplo “protector” contra el virus, pudieran haber evitado el fallecimiento de más de 230 mil personas y los más de 2 millones 400 mil casos confirmados (El Financiero, 2021).
Momentos álgidos se vivieron en los últimos días del ciclo escolar 2020-2021; por un lado, diversas expresiones se observaron en diferentes medios de comunicación derivado del mensaje que, la Secretaría de Educación, Delfina Gómez, dirigió al magisterio nacional en el video para la Octava Sesión del Consejo Técnico: “por instrucciones del Presidente de la República, se siguió cubriendo el salario y prestaciones del personal educativo durante la pandemia”
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.