Hace un par de semanas, Aurelio Nuño, titular de la SEP, declaró que, a partir de este año, cualquier persona con un título universitario que obtenga el puntaje adecuado podrá acceder a una plaza docente en Educación Básica. La declaración de Nuño, si bien fue presentada en diversos medios de comunicación como un “anuncio” no es, en realidad, anuncio ninguno.
Hacía tiempo que una conferencia no me resultaba tan estimulante. El viernes pasado en el programa Talentum-Universidad, 2016 del PIPE/CIDE tuvimos una conversación extraordinaria entre José Antonio Aguilar y Carla Medina. Hablaron de lo público, de lo que significa y de por qué pudiera importarnos. Lo hicieron frente a un grupo de jóvenes de todo el país para quienes el tema no es ni ha sido central en sus vidas.
El viernes de la semana pasada participé en una conferencia sobre temas educativos organizada por Club EPE, Suma por la Educación y el Centro OCDE en México. El público era grande y estaba constituido, fundamentalmente, por maestros en servicio de básica y, sobre todo, de educación media superior.
Un espléndido estudio de Andreas Schleicher, Teaching Excellence through Professional Learning and Policy Reform: Lessons from around the World, publicado el mes pasado, aborda el tema de en qué consiste y cómo lograr la excelencia docente. El asunto es clave en general y especialmente relevante para México, dados los numerosos indicios sobre las limitaciones de los maestros mexicanos en lo que a calidad docente se refiere.
Resulta difícil oír las cosas que dice el señor Trump sobre México y los mexicanos y no caer presa de unas ganas irresistibles de abrazar la bandera nacional y salir en su defensa. Es entendible, en casi todos los casos y con muchísima frecuencia ocurre que el ataque de un tercero a la identidad nacional termine detonando reacciones de airada reivindicación de esa identidad lastimada.
Quiero utilizar, en esta ocasión, este espacio para compartirles un relato doloroso y un texto que obliga a mirar y a sentir lo que ya no queremos ver ni sentir que me compartió mi querido amigo, Antonio Cervantes.
En México, lo sabemos bien, existe una proporción muy alta de alumnos de 15 años cuyo nivel de dominio en competencias básicas –lectura, matemáticas y ciencias– es menor al requerido para continuar sus estudios y para, eventualmente, ejercer como ciudadanos activos y para obtener un trabajo bien remunerado. En concreto, los siguientes porcentajes de estudiantes mexicanos se situaron por debajo del nivel de suficiencia (nivel 2) en PISA 2012: 55 por ciento en matemáticas (media OCDE: 23 por ciento), 41 por ciento en lectura (media OCDE: 18 por ciento), 47 por ciento en ciencias (media OCDE: 18 por ciento), y 31 por ciento en las tres competencias (media OCDE: 12 por ciento).
Supimos hace unos días que la prueba Planea, que sustituyó a ENLACE y que evalúa los aprendizajes escolares de los alumnos en español y matemáticas, no se aplicará en 2016 de la forma en la que estaba programada. El plan, anunciado el año pasado, era que la prueba sería aplicada por personal capacitado, externo a las escuelas, a alumnos de 6° de primaria, 3° de secundaria y 3° de media superior.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.