Quienes no conocen las implicaciones que acompañan al proceso de enseñanza que los alumnos y los maestros desarrollan en la escuela, suponen a la ligera que el rezago educativo es producto de la incapacidad del docente para estimular el aprendizaje de los alumnos. Una hipótesis que tiene algo de verdad, pero definitivamente los docentes sabemos que las destrezas para la enseñanza que tiene un maestro es sólo un factor de muchos otros que influyen en el desarrollo del conocimiento de los estudiantes.
En los últimos 3 años se han escrito muchísimas páginas en torno a los conflictos que ha generado la imposición de parte del gobierno federal de Enrique Peña Nieto de la Reforma Educativa, una Reforma que de entrada no es educativa, es más bien, un mecanismo disfrazado de Reforma que tiene el propósito de recuperar el control del magisterio y racionalizar al mínimo los derechos laborales y de salario de las maestras y maestros de México.
El día 04 de abril fue la aplicación del examen para ingresar a nivel secundaria a los alumnos de sexto grado en Coahuila. Como maestro de 5° año me correspondió aplicar la evaluación a uno de los dos grupos de sexto grado que hay en mi escuela primaria, la cual está ubicada en una comunidad rural del estado; la aplicación del examen dio inicio a las 2:30 p.m. y concluyó a las 5 de la tarde.
Después de casi tres años de acciones de lucha y protesta por parte del magisterio disidente en contra de la Reforma Educativa, desafortunadamente volvemos a estar en el inicio, solamente que ahora tenemos la desventaja de que estamos desgastados y con un consenso social cada vez más creciente de que somos una resistencia intransigente.
En días pasados, mi compañero de escuela primaria el profesor Francisco, me contaba sobre el drama que vive una de sus alumnas de quinto grado. Resulta que cada mes se ausenta 2 días de la escuela, porque junto a su madre y sus dos pequeños hermanos tienen que viajar religiosamente a la ciudad de Durango a visitar a su papá que está recluido en el Cereso, una visita que logran financiar los integrantes de la joven familia, realizando innumerables actividades como la recolección de cartón, plástico y aluminio, el aseo de casas y la comercialización de todo lo que pueda dejar un peso. Aunque también hay veces, que el dinero lo consiguen de la caridad que les da la divina providencia, diría el gran Juan Rulfo.
A mitad de mañana me dirijo al estacionamiento de la escuela, entre los carros veo que la maestra Lupita sigue apresuradamente a uno de sus pequeños alumnos de primer grado, luego de algunos intentos finalmente logra sujetar al niño de uno de sus brazos y lo lleva de regreso al salón de clases. Una acción rutinaria que la profesora debe de hacer todos los días debido a que el niño presenta un problema de autismo, de allí su resistencia a estar dentro del aula. Una vigilancia celosa que la maestra tiene que combinar con la atención de los otros 40 alumnos que son parte del grupo, puesto que existe el riesgo latente de que el niño pueda salir de la escuela y extraviarse o simplemente sufrir un accidente dentro del edificio escolar.
La expresión anterior denota con facilidad un discurso impositivo y autoritario que ha caracterizado al gobierno federal, la escasa cultura democrática y su limitado entendimiento del funcionamiento de las instituciones es más que evidente en todo el gabinete presidencial y muchos gobernadores, por eso las palabras del rijoso secretario no deberían de causar sorpresa.
El 25 de febrero de 2013 el Ejecutivo Federal promulgó la nueva Reforma Educativa, más de 3 años han transcurrido y la dichosa Reforma sigue olvidando, en los hechos, a los niños más pobres del país. Esto lo digo porque no debemos omitir que el lunes 31 de marzo de 2014, hace ya 2 años, el titular del INEGI Eduardo Sojo dio a conocer el informe completo del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial al titular de la Secretaría de Educación Pública en ese entonces Emilio Chuayffet, donde aportó información muy alarmante del estado que guardan las escuelas del país.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.