En su edición bisiesta, Reforma publicó un anuncio de fuentes oficiales de la SEP: “El esfuerzo de los maestros se verá reflejado en sus ingresos. Más de 10 mil profesores que obtuvieron resultados destacados o de excelencia en la Evaluación de Desempeño Docente recibirán un incremento de 35 por ciento a su sueldo base. Además, tendrán un acceso preferencial a créditos de vivienda y personal del ISSSTE”.
El nombre que le ponemos a las cosas importa. No debe llamarse “evaluación docente” a lo que hasta ahora sucede. Es un examen calificador para una plaza permanente del cual aún los profesores con mucha antigüedad no se escapan. El resultado es una calificación pública al docente: insatisfactorio, satisfactorio, bueno o destacado. Los profesores dudan de las buenas intenciones de estas calificaciones, y más si estuvieran ligadas a estímulos económicos. Lo desafortunado de llamar esto “evaluación docente” es que puede envenenar las aguas para la implementación de un proceso auténtico de evaluación.
Ahora que tengo su atención… me gustaría abusar de su paciencia para darles a los amables lectores mis mejores deseos para una Feliz Navidad y Año Nuevo y una versión más matizada y a la vez específica de mi columna de la semana pasada.
En la educación, todos quieren resultados “¡ya!”, pero los frutos de iniciativas educativas raramente se ven a corto plazo. Una Visión Educativa generalmente abarca un futuro deseado en un periodo de cinco a diez años. Y si mejoras en aprendizaje no materializan no necesariamente es por diseño o estrategias erradas. A menudo se debe a la falta de seguimiento por cambios políticos entre las autoridades en turno.
En la educación se usa el “diseño al revés”. Se empieza por visualizar la meta final y después se vuelve hacia atrás, identificando los pasos iniciales e intermedios que permitirán terminar con éxito en la meta. Con la reciente publicación de las Directrices para mejorar la formación inicial de los docentes de educación básica, el INEE da un primer paso. La meta final, por supuesto, es mejor aprendizaje de los estudiantes en México, a confirmarse con mediciones como PISA y PLANEA.
La evaluación docente en México hasta ahora parece ser proceso de juzgar quien es “idóneo” y quien no, mediante exámenes. De acuerdo, un examen puede servir para evaluar la preparación de los graduados normalistas y universitarios para asumir responsabilidades de maestros novatos e indicarnos como mejorar la formación de futuras generaciones de estudiantes de pedagogía. Pero un examen no basta para la evaluación de maestros en ejercicio. Como si pasar un examen fuera todo lo necesario para un buen desempeño en un aula de clases, cara a cara con estudiantes diversos y necesitados. Los buenos maestros no nacen. Son el resultado de un proceso de aprendizaje y reflexión sobre la práctica docente. Frecuentemente una persona que ha experimentado dificultades para aprender puede ayudar mejor a los alumnos que aprenden con dificultad.
Los comentarios son contundentes: "un desastre educativo"; "el proceso educativo formal mexicano no puede estar peor". Los importantes comentaristas sobre la educación en México están de acuerdo respecto a los resultados de las pruebas de aprovechamiento académico Planea administrados por la SEP a todos los estudiantes de tercer año de preparatoria.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.