Hace un par de días revisaba a detalle la página web de Educación Futura, particularmente enfocándome en la sección de “Opinión”, en la cual a muchos colegas nos brindan un espacio de análisis para compartir nuestras perspectivas en cuanto a diferentes temas educativos. Llamó mi atención que en los últimos 3 meses el énfasis de las propuestas ha estado centrado respecto al estado que guarda la educación en nuestro país, sus retos, problemáticas y particularmente el análisis de las políticas educativas en curso; inevitablemente me detuve en mi última colaboración cuyo nivel de participación y réplicas me resultó fundamental para darme cuenta que el tema educativo resulta muy complejo.
Y llegó el día, 20 de junio del 2015, 10:00 horas tiempo del centro de nuestro país, miradas escépticas, algunas cansadas (quizás por el largo viaje para llegar a la sede asignada), otros más ansiosos, algunos preocupados…, sentimientos encontrados sin duda alguna pero con una firme convicción…estar dispuestos a ser evaluados. Seguramente fueron las sensaciones compartidas por quien escribe este artículo y los 48 mil 673 sustentantes quienes en dos días seríamos partícipes de un proceso que durante muchos años fue simulado.
El Servicio Profesional Docente como ley secundaria, incluida en la reforma educativa 2013, establece los criterios, los términos y condiciones para el Ingreso, la Promoción, el Reconocimiento y la Permanencia en el Servicio; desde ésta se empiezan a determinar las políticas, directrices, acciones y estrategias que coadyuven a atender los desafíos asociados al quehacer docente.
En días recientes junto a un grupo de colegas preocupados por las noticias difundidas, a través de diferentes medios de comunicación, respecto a la evaluación de su función, me vino a la mente una interrogante en el marco de una serie de procesos normativos y operativos que se están comenzando a implementar a partir de la llamada reforma educativa, dicha pregunta fue: ¿Qué significa ser un buen docente?
La semana pasada tuve el privilegio de asistir al Segundo Congreso Latinoamericano de Medición y Evaluación Educacional (Colmee 2015), un espacio organizado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), dirigido a académicos, especialistas e investigadores dedicados a la medición educativa, el tema central fue la evaluación de docentes y directivos escolares, menudo tema en un marco actual lleno de escepticismo y profundas polarizaciones entre un cúmulo de expertos en la materia.
Pocas veces a través de la historia de nuestro país hemos tenido, como sociedad, la oportunidad de involucrarnos en un asunto tan relevante como la educación –problemas, retos, oportunidades y anexos–, como lo podemos hacer desde inicios del año 2013.
En diciembre de 2013, en el marco de las atribuciones conferidas al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, se decidió suspender para el 2014 la aplicación de la prueba ENLACE en el nivel básico, decisión ratificada, en febrero de ese año, por la Secretaría de Educación Pública aduciendo la falta de transparencia así como “perversiones políticas y corruptas” que prevalecieron durante los últimos cinco años de su aplicación.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.