La nueva escuela mexicana (NEM) no es una pieza musical uniforme, en la que todos tocan un solo tono, en los mismos tiempos y con un único instrumento. Los arraigados procesos operacionales y burocráticos del currículo prescriptivo desafinan con la orquesta de la autonomía profesional y curricular, que busca reconstruir la armonía de aprender, desde la libertad y la diversidad de expresiones culturales.
El filósofo Fernando Buen Abad ha sido persistente en llamar la atención sobre la guerra semiótica que la derecha diseña desde los laboratorios de pensamiento fascista y neoliberal para instalar en la población narrativas y sentidos comunes que favorezcan el avance de los grupos ultraconservadores en el poder; sin embargo, también alerta de que existen pocas estrategias comunicacionales y discursivas de las izquierdas que la contrarresten de forma eficiente.
Siendo presidente de Brasil, el político ultraderechista Jair Bolsonaro presentó una iniciativa constitucional que proponía el reconocimiento y el impulso nacional de “La escuela sin partido”. El tema no era nuevo, recuperó proyectos legislativos previos ligados a grupos conservadores y evangélicos. La idea fue promovida inicialmente por un supuesto movimiento de padres de familia, de base social ficticia, que mediante denuncias aisladas se inconformaba por prácticas de maestros, en las que se anteponía su opinión personal, sobre todo en temas de género.
Pocas veces los políticos partidarios del conservadurismo, expresan públicamente su adhesión a los postulados de la derecha, como lo hizo la senadora Lilly Téllez, cuando dijo: A nadie debería avergonzar defender la vida, el esfuerzo individual, la familia, la propiedad privada; el orden y el Estado limitado; es decir, contra la libre decisión de la mujer sobre su cuerpo; por las relaciones de competitividad, darwinismo social, privilegios de clase y contra la organización sindical; en pro del patriarcado y la homofobia; antiderechos humanos y antimigrante; en favor del despojo territorial y la defensa de los que tienen de sobra, por encima de los que no tienen nada más que su fuerza de trabajo; proclives al militarismo, el autoritarismo y la reducción de libertades sociales; filiales a una economía de libre mercado que provea las necesidades de los corporativos del capitalismo global.
La propuesta del Presidente de la República para reordenar el calendario escolar, eliminar los puentes por los días festivos y volver a las celebraciones, o mejor dicho suspensiones en las fechas históricas específicas, no deja de ser un asunto mediático que desenfoca del debate público posterior la esencia del modelo educativo de la Cuarta Transformación (4T). La historia contenida en los programas oficiales y toda la liturgia escolar que la refuerza mediante los actos cívicos, las efemérides, los periódicos murales, los nombres de las escuelas y el calendario de celebraciones nacionalistas, aún son parte de un proceso legitimador de los poderes fácticos y de la neocolonización monocultural de las élites criollas para salvaguardar los intereses del capital trasnacional.
Ya son tres semanas del paro magisterial en Michoacán y el conflicto no termina; sin embargo, una danza de los millones va y viene al compás del gobierno federal y estatal diciendo que ya están resueltas las demandas de los maestros: ya les enviamos $1000 mdp en diciembre y les vamos a dar otros quinientos dice el presidente de la República, ya les pagué la quincena y un bono asegura el gobernador; ambos exhortan a que ya cesen las movilizaciones de los mentores.
Tratemos de entender el contexto en el que se desenvuelven algunos acontecimientos que en el ámbito de la educación se han dado en las últimas semanas: la reprogramación del periodo de evaluaciones para el magisterio; la selectiva persecución administrativa a quienes no fueron a la evaluación y la presentación del modelo “La Escuela al Centro”.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.