Entre nosotros, un mezcal del bueno. En Oaxaca se acercaba la noche. Con calma y sencillez, el profesor Silvino Villarreal me dijo: maestro, creo que uno de los asuntos que más importa atender para lograr una transformación educativa a fondo es hacernos cargo que necesitamos deshacernos de la “ortopedia didáctica”. ¿Qué es eso, profe? Mire: llega un profesor, digamos de tercero, y entra a su salón. Va a su escritorio, acomoda sus libros y saca la guía escolar: sabe que toca el tema del uso del infinitivo. Indica a los alumnos que abran su guía escolar en la misma página que tiene a la vista, la 22. En ella se establece que intercambien sus tareas con el compañero de al lado, y el maestro así lo dispone. Luego, de acuerdo con lo previsto y programado, les dice que vayan al libro en la parte en que se explica cómo ha de emplearse el infinitivo en el caso de los reglamentos. Cuando ya todos lo han abierto, organiza —como se estipula en el instructivo— una sesión de lectura en voz alta. ¿Se da cuenta? El docente utiliza los libros de texto y las guías como verdaderos instrumentos ortopédicos sin los cuales no se puede mover pedagógicamente en su aula.
Eran miles. No era un miércoles cualquiera. Dos días antes, el tres de septiembre, la manifestación pacífica de estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), Campus Azcapotzalco, fue agredida por un grupo de golpeadores de manera salvaje. Las imágenes que vimos no dejan lugar a duda: iban por ellos.
En un país, otro y lejano, el Ministerio del Arroz (MA) decidió, dada la importancia de ese alimento en la dieta de los ciudadanos, no dejar que cualquiera, carente de certificación, lo cocinara. Para no ser juez y parte, modificó las leyes y conformó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Elaboración del Arroz (INEEA), totalmente autónomo.
El 12 de julio de 2018, en el contexto del Seminario: Mercados, Privatización y Gestión en la Educación Superior en México, organizado en la UAM-Xochimilco por el Cuerpo Académico: Estrategias y Desempeño de las Organizaciones, la Maestría en Desarrollo y Planeación de la Educación y el Departamento de Producción Económica, expuse una serie de reflexiones sobre el tema: Configuración y retos de la profesión académica en México: condiciones de los profesores por hora, envejecimiento, retiro y jubilación.
Ojalá. Esta palabra brota al reconocer que, a ciencia cierta, se ignora si hay algo que sería deseable que existiera. Tanto para conocerlo, como para estar en condiciones de sugerir cursos de acción alternativos con base en la crítica, no estaría de más que los ejes centrales de la propuesta en torno a la educación del próximo gobierno estuvieran claros.
Que haya más lugares para que muchos más, o todos sin excepción, tengan oportunidad de asistir a una institución de educación superior, es una propuesta tan importante que debe ser considerada sin eludir la complejidad que implica. En primer lugar, es preciso delimitar lo que hay que entender por educación superior y, en su caso, innovar en lo que esta aspiración conlleva.
El nuevo gobierno, en estos meses, haría bien en no expresar propuestas deshilvanadas. Tiene una gran oportunidad de hacer lo contrario a lo que sucedió: escuchar. Sí, y a los verdaderos especialistas en esta dimensión de la vida social: las mejores maestras y profesores que tiene el país. Menos parloteo y más silencio para oír a los que saben. A los que, con gran desprecio, ignoraron los señores que creían saberlo todo desde su apabullante soberbia. Es tiempo de escucharlos para fincar la transformación en suelo firme. Hay tiempo.
¿Cómo, clases en domingo? Sí. El país será una escuela enorme desde temprano. Millones de compatriotas abrirán, recién amanecido el mes de julio, millares de espacios: pondrán mesas y otros enseres para que nosotros, acompañados de los nuestros, o a solas, asistamos al mismo tiempo a recibir una lección y contribuir con ella. Es día hábil para ejercer nuestro derecho a votar, lo cual combina, entretejidas, la enseñanza y el recreo; la seriedad y la alegría; la decisión personal y la incertidumbre por el sentido mayoritario de las opciones del conjunto.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.