El pasado mes de febrero, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer su informe: Estudiantes de bajo rendimiento: Por qué se quedan atrás y cómo ayudarles a tener éxito. De los 65 países participantes en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), 13 millones de estudiantes de 15 años poseen un bajo nivel de desempeño en por lo menos una de las tres áreas evaluadas: matemáticas, ciencias y lectura. De estos alumnos, 941 644 son mexicanos, sin incluir al 30% fuera del sistema educativo.
El 15 de enero de 2014, se convocó a la sociedad a participar en foros de consulta para la revisión del modelo educativo. Más de 28,000 personas se registraron para participar en los 20 foros que se llevarían a cabo de febrero a junio de 2014 en diversas sedes a lo largo del país, y se prepararon 14,680 documentos de propuesta. Mucha actividad dentro de unos meses y después… silencio.
En México, cada 30 de abril celebramos el “día del niño”. En los hogares, las escuelas, los parques, las plazas públicas, explanadas municipales y centros comerciales, se realizan actividades culturales, deportivas y recreativas para festejar a niñas y niños. La mayoría de estas actividades se caracterizan por estar especialmente pensadas para ellas y ellos y ser divertidas.
Hace algunas semanas, la Secretaría de Educación Pública anunció la estrategia de “regularización” y apoyo a los maestros que presentaron la evaluación del desempeño docente en 2015. Al analizar dicha propuesta no pude evitar recordar, como profesor de secundaria, la gran cantidad de horas invertidas en cursos de “actualización” o “capacitación” para mejorar la calidad de la enseñanza en nuestras aulas.
Para que la relación enseñanza aprendizaje funcione, necesitamos maestros. Que los maestros lleguen consistentemente a las escuelas es fundamental, pero tener maestros va más allá de la presencia consistente de personas con un título o plaza; implica una serie de conocimientos, prácticas, actitudes y valores que promueven el aprendizaje, el desarrollo de los cuales exige una formación inicial y continua adecuada.
La formación docente en México no se ha pensado en términos del aprendizaje. Similar a lo que pasa con los alumnos, donde se valora más el diploma que el aprendizaje y la asistencia antes que el conocimiento, la formación de los profesores ha sido desvinculada del aprendizaje de ellos mismos y de sus alumnos. Se crean cursos, se desarrollan programas de formación, se “atan” incentivos económicos a indicadores de asistencia y presentación de exámenes escritos sin que exista evidencia del impacto de éstos en el aprendizaje.
Cada persona, a lo largo de su vida, tiene necesidades y aspiraciones específicas y únicas. Una educación pertinente y relevante lleva este principio a las escuelas y al aula, donde los docentes enfrentan retos diarios tan específicos y distintos como cada alumno (y cada maestro). Si entendemos esto (INEE, 2014), ¿por qué entonces la formación inicial y continua de los docentes no toma en cuenta la multiplicidad de rasgos y necesidades de los maestros, de la profesión y del ejercicio de la misma?
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.