En julio de 2015, se llevó a cabo, por primera vez, un concurso nacional para seleccionar a las y los maestros que reunían habilidades y conocimientos para ejercer funciones de dirección en las escuelas públicas de educación básica. Esta acción me recordó a Freire: “No hay cambio sin sueño, como no hay sueño sin esperanza”. Y es que, precisamente, una esperanza se vislumbra en el horizonte de los sueños de muchos maestros, los cuales, lejos de ver este proceso como punitivo, lo ven como una oportunidad única y equitativa para desarrollarse en un entorno magisterial que de manera frecuente olvidaba el mérito profesional de nuestros docentes.
En julio de este año habrán transcurrido tres ciclos escolares completos desde que la Reforma Educativa fue aprobada. Es un buen momento para hacer corte de caja y reflexionar qué se ha hecho bien y qué se debe mejorar para que avancemos en la garantía del derecho a aprender de cada niña y niño. En este espacio, me gustaría enfocar la atención en tres pilares fundamentales de la reforma, los cuales debieran guiar las acciones de lo que resta del sexenio.
Un Estado que no contempla a su niñez en su proyecto de nación comete el más grave error de su administración. Con frecuencia, observamos en las presentaciones oficiales, en los fatídicos discursos del congreso y en las promesas de campaña, una retórica fácil y pobre sobre los derechos de las niñas y niños. Es un tema apetecible, de aplauso fácil, pero de grandes decisiones que para los niños mexicanos no se concretan.
Hace un año, en este espacio, hablando del apoyo todavía insuficiente que ofrecíamos como sociedad a nuestros maestros en México, expresé mi deseo de que el 2015 fuera el año en que renováramos nuestro compromiso con los maestros. Un año después, me gustaría reflexionar sobre este compromiso social y, en específico, acerca de cómo apoyamos – o no – el aprendizaje de los maestros.
Con el mismo ímpetu con el que Mexicanos Primero realiza estudios de investigación y campañas en defensa al derecho a la educación, Aprender Primero, el brazo jurídico y litigioso de Mexicanos Primero, realiza estrategias legales para crear precedentes que sirvan para dotar de contenido el derecho a aprender, haciendo uso de procesos administrativos y judiciales.
Una madre me preguntó durante un taller para familias, “cuando mi hijo me pregunta, ‘¿qué hiciste hoy?’, yo le contesto ‘¡qué te importa!’ ¿Eso está bien? Quiero que sepa que hay cosas que no le incumben”. Lupita quería que su hijo fuera prudente, y fue la manera que encontró de enseñarle.
El Artículo 3º de la Constitución incorpora a la infraestructura educativa como un elemento de la calidad educativa que el Estado debe garantizar en las escuelas de educación obligatoria. Hay evidencia de la relación positiva entre la infraestructura y el logro educativo (Glewwe, et al, 2011; Gargiulo, 2011), aunque es importante lograr su convergencia con los demás factores que afectan los aprendizajes (BID, 2013). ¿Cómo apoyaremos a esta infraestructura escolar en el año 2016?
La semana pasada el Pleno del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) determinó que las calificaciones obtenidas por los maestros en la evaluación del desempeño de 2012, la primera del país que buscó aplicarse a todos los maestros de educación básica, deben ser públicas. Dicha resolución fue producto de tres años de litigio de Mexicanos Primero contra la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el entonces Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI).
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.