El nuevo presidente chileno ha definido como esencia del neoliberalismo la expresión sálvese quien pueda, y ha asumido como reto de su gobierno la solidaridad como fundamento necesario para reconstruir a la sociedad y remontar los efectos del individualismo.
Las autoridades educativas de todos los niveles son responsables de las acciones o inacciones que en materia de educación nacional se han tomado o dejado de tomar durante la pandemia. Específicamente en el caso de la educación superior, las autoridades federales, las estatales y las de cada institución deberán rendir cuentas sobre lo que han hecho o dejado de hacer para hacer avanzar los objetivos consagrados en la Constitución y en la Ley general de educación superior.
Con el inicio del año arranca un nuevo semestre en la educación superior; todos quisiéramos creer que lo haremos sin la pandemia de la COVID, sin embargo, esto es imposible pero también ineludible cuando pensamos en el diseño de los cursos o en las planeaciones didácticas que habremos de desarrollar.
Justicia social y equidad son vocablos que se utilizan cotidianamente en la educación, pero son recursos retóricos que terminan en demagogia cuando no se asocian con acciones prácticas y concretas. Así está sucediendo en la educación superior, con mayor fuerza durante esta larga pandemia y sin visos de solución en el corto plazo.
Miren hacia arriba y adviertan las recomendaciones de los científicos. La UNESCO es un organismo de profundo carácter progresista que nos recomienda expandir y volver accesibles los resultados de la ciencia para toda la sociedad. Hacia ese empeño democratizador deberían apuntar las políticas públicas de ciencia y tecnología.
En marzo de 2020 cuando iniciaba la Pandemia de la COVID-19 y se establecieron las medidas de restricción a la movilidad pública, uno de los sectores más afectados fue el educativo: las escuelas fueron de las primeras instituciones que cerraron sus puertas. Este fenómeno fue universal, por todas partes en el mundo se vieron suspendidas las clases presenciales y fueron afectados millones de estudiantes de todos los niveles educativos. Esta problemática se extendió durante 2021.
Lo peor que le puede suceder a una organización que tiene como propósito cultivar el conocimiento, como son las universidades, es ignorar sus errores y ser incapaz de adoptar una actitud resiliente para enmendarlos. Desconocer el pasado lleva una y otra vez a errar las estrategias para enfrentar los problemas presentes y los que vendrán. Así sucede, cuando de modo reiterado y después de mostrar su ineficiencia de modo sostenido, se imponen soluciones meramente tecnológicas a los problemas sociales y educativos.
El Centro de Investigación y Docencia Económica es un prestigiado centro público de investigación en ciencias sociales, financiado por el estado mexicano, especializado en la enseñanza (desde la licenciatura hasta el posgrado), la investigación y la divulgación científica; es también un espacio de asesoría y transferencia de conocimiento.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.