La filosofía educativa se define a partir de explicitar principios, fundamentos, sustentos que incluyen o articulan valores, fines, definición del tipo de hombre y de mujer al que se aspira formar, dicha filosofía se integra por factores contextuales, pero también ideológicos.
Asistimos en estos días a una crisis profunda en cuanto a la producción de nuevas ideas pedagógicas. La década de los 90 inauguró una manera muy importante y muy peculiar de construir identidad profesional en el magisterio a la vez que dichos sujetos se vinculan con las ideas pedagógicas de vanguardia, es decir con ideas y principios constructivistas.
Me encuentro en Puerto Vallarta es el sábado 6 de octubre, estoy en un examen profesional de una egresada de la Maestría en Educación Básica (MEB) de la UPN, de Doris Chantal Morán Plascencia, quien elaboró una tesis en la cual aborda problemáticas socio educativas, yo le llamé la tensión educativa en contextos turbulentos.
En estos momentos vivimos un debate inédito en educación, en donde se han soltado todos los fantasmas, todas las fuerzas políticas e ideológicas han dejado salir sus demonios para dar lugar a la generación de proyectos, propuestas, a partir de la visión de su realidad educativa.
La tarea docente es una tarea compleja, cada vez más exigente que requiere pericia, precisión y astucia y un esquema de formación profesional de alto nivel y de alta especialización. Entonces si así es, por qué se facilita o se abarata el ingreso, a partir de la reciente aprobación de las reformas secundarias que norma la carrera docente.
La educación secundaria es un espacio institucional que vive en constante angustia, los sujetos que están ahí sufren la estancia y no saben cómo salir de ella.
Tradicionalmente en las distintas iniciativas de investigación de dicho nivel educativo, se había dirigido la mirada hacia los y las adolescentes: su vida, las tensiones y el proceso de adaptación cruzado con esta nueva etapa de la vida, los trabajos dirigidos a los docentes hablaban de sus técnicas de ensañaba la didáctica, las habilidades pedagógicas, pero hay muy pocos trabajos que de manera sistemática articulen el vínculo maestros y alumnos en o a partir de un encuentro que desencuentra.
Vivimos tiempos de reforma es decir tiempos de cambios y de replanteamientos institucionales de cómo concebimos a la educación y la forma de practicarla. En estos mismos tiempos es necesaria la figura de personajes que le den directriz y claridad no sólo al punto a donde se pretende arribar sino también al camino que habrá que tomar para logarlo. No siempre los caminos más cortos son los mejores para el arribo, ni tampoco los más fáciles. Hasta ahora y haciendo un ejercicio genealógico de la iniciativa de reforma educativa (en sus distintas etapas), deteniéndonos más en los discursos articulados a las acciones, nos damos cuenta, de la ausencia de un piloto que le de claridad al tipo de trayecto que vivimos.
Ahora estamos en tiempos de informes de gobierno, previo a los informes se lanzan spots sobre lo supuestamente realizado, bajo este contexto es que escuchamos al presidente de la República hablando de los logros, y de las “promesas cumplidas”. No veo mucha diferencia entre AMLO y Peña Nieto en cuanto al estilo de hacer uso y abuso de los mensajes mediáticos para dar a conocer los supuestos avances en el ámbito de gobierno.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.