Tanto en política como en psicología lo no dicho o lo no nombrado es lo que realmente cuenta y determina en gran medida las cosas que si se dicen.
El anterior principio aplica para pensar que la propuesta educativa de López Obrador tiene gran parte pendiente de decirse y de escribirse. Desde la percepción de los que estamos afuera, no han podido sacar lo que realmente desean para la educación en nuestro país. Se han consumido muchos esfuerzos en negociaciones banales y muy poco es lo que se ha avanzado de su propuesta.
Resulta que tanto maestros como maestras no son o han dejado de ser sujetos de derecho, cuando menos esa es una de las lecturas que se pudieran hacer de los cambios y las enmiendas (y también de las regresiones) que ha tenido la nueva versión de las Reforma Educativa (2013 – 2019).
De nueva cuenta se discute en torno a los modelos y las modalidades de la formación docente, en ello se recuperan los modelos del pasado en la historia educativa de nuestro país y se hace un repaso por supuesto a las aportaciones de las Escuelas Normales.
Desde el año 2013 hasta el momento actual la Reforma Educativa ha corrido por el mismo carril, es decir una ruta la cual está basada en la evaluación como dispositivo central, en el restar o anular derechos históricos del magisterio y en disfrazar una supuesta elevación de la calidad del servicio que se ofrece.
Cuando la reforma educativa se mira a sí misma ante el espejo, no se gusta, ¿quién eres tú?, se pregunta, –soy la reforma–. No te creo, no tienes nada de reforma y mucho menos tienes algo de educativa. ¿Quién te dijo que tú eres la reforma educativa?, le preguntó el espejo y ella respondió, el poder, soy producto del poder de ahí vengo y ahí seguiré.
He decidido escribir una trilogía en torno a la Reforma Educativa (2013–2019). Inicia con esta entrega y seguirá en las dos siguientes: Los fantasmas que persiguen la reforma o que forman parte de la reforma, son varios y diversos.
La Reforma educativa (Peña-Nuño) como bien se ha dicho nunca fue educativa, se redujo a una reforma laboral y política pensada en impactar en los asuntos educativos. Los fantasmas de la reforma son varios. Destaco:
En un bello libro titulado “Las otras educaciones” (Jaume Trilla, Antrópodos Ediciones, ), el autor se dedica a reivindicar la educación que sucede afuera de la escuela para a su vez, atender a los sujetos que han quedado afuera de la brecha de atención escolar; dicho autor ponía la educación de adultos, la educación especializada y la animación socio cultural. Estos elementos han dado pie al desarrollo de lo que se conoce en la Unión Europea y en algunos países del sur de nuestro continente como la Pedagogía Social.
La formación docente es una de las áreas prioritarias en el desarrollo del sistema, pero también es uno de los tópicos más descuidados por el mismo sistema, en este relevo político y sexenal. A la formación docente se le puede concebir como la columna vertebral del sistema, ahí se integran y se condensan las políticas públicas (de formación) el control y la negociación política, los acuerdos entre la parte oficial y la organización sindical, las negociaciones y la revisión del salario y de las prestaciones año con año. Es decir, la formación es mucho más que un simple esquema de atención pensada en habilitar a los futuros educadores (cuando se trata de la formación inicial) y de atender a los que ya se encuentran en servicio (en el rubro de la formación permanente).
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.