En algunos lugares comienzan a verse invitaciones específicas a maestros y maestras por parte de los candidatos en los distintos ámbitos, como parte de los engranajes y las estrategas electorales. Estoy da pie para pensar en dos grandes hipótesis.
En este país hemos aprendido que para sacar adelante proyectos educativos, antes deben de pasar por una serie de filtros y negociaciones con las instancias instancias y agencias interesadas, metidas o comprometidas con los contenidos y también con las formas de dichos proyectos.
En tiempo de campañas políticas como el que actualmente vivimos, la educación o juega un papel protagónico y está en el centro de las discusiones como fue a partir de la propuesta del 12 de mayo o de plano, queda en un espacio sesgado al cual los políticos con aspiraciones sólo se refieren a ella con demagogia para hacer creer que ello les interesa.
El pasado 12 del presente mes de mayo el candidato a la presidencia de la república de la Coalición “Juntos haremos historia” presentó en la emblemática ciudad de Guelatao en el estado de Oaxaca, un decálogo de compromisos por la educación, es primera vez que tengo conocimiento de una propuesta de este tipo, el que un candidato a la presidencia de este país, dé a conocer de cara a la nación sus compromisos educativos.
La desaparición de tres estudiantes de cine y las diversas versiones con respecto a dicho acto junto con la aparición sin vida de los mimos, y mucho antes aunque en otro lugar la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa en Guerrero, así como una larguísima lista de jóvenes que recientemente han desaparecido en distintos lugares del estado de Jalisco y de todo el país, nos ha traído un problema social nuevo, un problema inédito del cual no hay solución cercana y si mucha incapacidad e indisposición gubernamental para encontrarla.
Quiero iniciar este artículo con una pregunta ¿alguien recuerda hoy en día lo que fue o ha sido la propuesta de reforma educativa para nuestro país? Tal vez si o tal vez no, pero lo cierto es que el galopante proceso de campañas políticas está borrando de la memoria (y también de los imaginarios), lo que fue la propuesta de reforma educativa en nuestro país.
Una de las grandes ventajas de trabajar con docentes o con educadoras aunque sea en el posgrado, es que uno se da cuenta (a partir de sus voces, de sus quejas y sus propuestas) de aquellas cosas que pasan en la vida cotidiana de las escuelas y de la interacción que establecen los propios docentes con las iniciativas políticas y administrativas surgidas desde la llamada autoridad educativa.
Así como la década de los ochenta fue reconocida por las especialistas como la década perdida de la educación en el mundo, en donde prácticamente no pasó nada, de igual manera el presente sexenio puede considerarse como un periodo perdido en la historia de la educación en nuestro país. Se nos anunció al inicio que tendríamos una reforma educativa de gran calado, y terminamos con la caricatura de una serie de ajustes en la regulación laboral y admisntrativa de los y las docentes de educación básica y media superior en nuestro país. ¿De qué se trata? A este gobierno le gustó jugar a las mentiritas a dar gato por liebre, desde un inicio y hasta el final. El problema no ha sido el mal manejo en el plano de la política en la esfera gubernamental, el problema en el fondo, muy en el fondo, es el deterioro que se ha generado en el tejido institucional de la educación en México. Paso a hacer un recuento de dicho deterioro:
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.