Me han llegado algunos mensajes a mi buzón de correo electrónico diciéndome, de que la reforma educativa es una calca al carbón de la reforma educativa de España y de algunos países europeos.
Desde la perspectiva de la Pedagogías Comparada, la reforma educativa mexicanas (REM) es igual a muchas reformas del mundo occidental pero a la vez diferente por el contexto y la dinámica propia de este país.
La nueva ley del Servicio Profesional Docente (SPD) ha sido el instrumento legal en los cambios de la regulación laboral, entre la SEP como autoridad educativa y los docentes que solicitan empleo a través del concurso de oposición, léase evaluación de ingreso.
La escuela actual, la escuela que nosotros conocimos, la escuela de todos los días, la escuela que hace muchos años construyó la modernidad para garantizar la “educación” de niños, niñas y jóvenes, a partir de adaptarse al sistema y de aceptar la ideológica y la estructura social del mismo, hoy atraviesa por una profunda crisis, que no es una crisis transitoria o pasajera; es una crisis profunda, (estructural dicen los expertos) que llega hasta sus cimientos institucionales y sobre todo está planteando fuertes cuestionamientos a su estructura, sus prácticas e incluso a su definición institucional.
El trabajo educativo cada día es más demandante, más exigente, requiere nuevas habilidades y destrezas por parte de los sujetos que se dedican a enseñar y a educar y que dichas destrezas se articulan con las viejas habilidades ligadas a la vocación y al deseo de enseñar. Tareas tales como el concomiendo de los educandos, la capacidad de saber acompañar, entrenar la escucha y la capacidad de ponerse en el lugar de los otros, resolver conflictos y entender los nuevos escenarios regulados por un clima de violencia, conocer los nuevos intereses de jóvenes ya adolescentes ligados al uso y abuso de redes sociales y al uso de dispositivos móviles y electrónicos, el saber responder ante el desinterés de muchos escolares (sobre todo en el nivel medio básico y superior) ante los contenidos escolares oficiales, etc.
En México, seguimos viviendo tiempos de turbulencia política y de incertidumbre social; tanto al interior como afuera de los centros educativos. La educación en nuestro país vive bajo un paralelismo el cual cada vez se ensancha y se aleja más de sus respectivas coordenadas.
Educación y crisis son dos figuras que en otro tiempo se les pensaba como incompatibles, hoy la educación ha servido para vincularse al desarrollo (económico y social) la crisis para para darle fuerza, potencia y sentido a la educación.
En estos días de descanso se antoja la reflexión con mayor calma y mesura, sobre los asuntos importantes en la coyuntura educativa. Quiero referirme a la propuesta de reforma educativa y sus implicaciones sociales.
En los últimos días he asistido a distintos eventos (Foros, Coloquios, Congresos, etc.), en donde uno de los temas centrales o periféricos que se discuten gira en torno a la reforma educativa y a la necesidad de que maestros y maestras seamos capaces de apropiarnos de lo que “la autoridad “dice. En primer lugar es más importante la autoridad que el propio docente (maestro o maestra) tiene en su trabajo y no la que provenga de otro lugar, ajeno a él o ella, desde afuera aun cuando sea el propio gobierno el que hable.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.