Puede que haya otros caminos, pero este sirve para entender la actual ley como área de oportunidad para sacar adelante un nuevo capítulo del presente y que la UPN aun con todas sus diversidades, su historia y la pluralidad que la caracteriza sea capaz de generar un gran acuerdo interno que (la) defina con la mayor claridad posible hacia dónde quiere dirigir sus próximos años en la vida institucional y mantener el compromiso social de seguir con el compromiso de contribuir a mejorar la educación pública en México poniendo por encima el legado de su lema como principio rector “Educar para transformar”.
La llegada de la pandemia a nuestro país y a la mayoría de los países del mundo trajo consigo el agotamiento de los modelos tradicionales de atención educativa y la exigencia ineludible de innovar todo lo que implica atender educativamente a niñas, niños y jóvenes.
Ya Miguel Ángel Vértiz decía en un Seminario acá en Guadalajara, que en nuestro país a diferencia de otros lugares, no existe opinión pública y en los últimos tiempos ésta ha sido sustituida por las redes sociales a ello regresaré más abajo. Podemos decir que existen cuatro niveles de construcción y de mediación entre las instancias sociales, las instancias de gobierno y los grupos y las comunidades de académicos. Iniciaríamos con la agenda pública, y luego la agenda de gobierno para pasar a la agenda educativa y concluir con la agenda de los investigadores.
Comienzan a abrirse algunos espacios pensados en reflexionar y debatir en torno a la formación de las y los nuevos docentes después de la pandemia. Existen algunos convocatorios en torno a la realización de Congresos de Educación Normal tanto a nivel local como en el ámbito nacional, cuyo centro de discusión y deliberación está relacionado con la formación docente en medio de la pandemia. Sin embrago el error que pueden volver a cometer las instituciones formadoras de docentes (escuelas Normales y otras instituciones formadoras de docentes), es dirigir la mirada hacia el pasado hacia lo que ya hacíamos y era exitosos en un contexto que ya no es este contexto.
Hace meses se dio a conocer el arranque formal de lo que se conoce como el Congreso Nacional Universitario (CNU) en el seno de la Universidad Pedagógica Nacional (U.P.N.), con una estructura nacional pensada para organizar y promover dicho congreso por Unidades y sub-sedes, estados, regiones e incluyendo la Unidad del Ajusco a la cual se le ha definido como la unidad central de la Universidad.
Hace unas semanas el 22 de marzo el director del CONALITEG (Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos), y de materiales educativos de la SEP Marx Arraiga, inauguró el proceso para llevar a cabo un ejercicio de rediseño de los libros de texto que anualmente entrega la SEP a los miles de niñas, niños y jóvenes en nuestro país.
En infinidad de círculos académicos se reconoce la necesidad de un cambio en la educación pública, desde el ciclo básico hasta el trabajo en la Universidad, un cambio que garantice otra serie de cambios y que no solo garantice mejores resultados, que sirva para mejoran los indicadores generales del funcionamiento de dicho sistema; sino también para hacer más amigable la gestión escolar de todos los días, que las alumnas y los alumnos salgan contentos de sus escuelas y que se sientan felices y orgullosos de formarse escolarmente.
Hace unos días asistí a un evento en donde se hizo alusión y referencia al origen y a las contribuciones de muchos docentes, los cuales entregaron gran parte de su vida a trabajar con niños y niñas desde el preescolar hasta la educación secundaria en sus respectivos casos. Me detuve a pensar en el origen de dichos docentes y en lo singular de cada carrera o de cada trayectoria de los mismos. Todo ello, implica recorrer un camino largo que se traza o se vive de distintas maneras:
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.