No pasó ni una semana de haber regresado a clases, cuando en la Ciudad de México se tuvo que dar marcha atrás a la modalidad presencial. Ante la confirmación de casos positivos de Covid en un estudiante de secundaria, se tuvo que volver a la modalidad a distancia. Esto en la alcaldía Gustavo A. Madero. En Iztacalco, otra secundaria que inició clases bajo la modalidad híbrida con el propósito de atender a los jóvenes con “mayor necesidad de apoyo”, tuvo que cerrar nuevamente como “medida preventiva” (Boletín SEP 119). ¿Cuánto tiempo estaremos así interrumpiendo clases ante los contagios de nuestros estudiantes? ¿Cómo vamos a actuar ante este nuevo escenario de intermitencia escolar e interrupción del aprendizaje?
Pedro Flores. ¿Cómo podría la Secretaría de Educación Pública (SEP) persuadirnos de que el regreso a clases será planeado, eficaz y seguro? Uno, haciendo explícita la estrategia. Eso fue lo que hizo la SEP hace dos semanas: dio a conocer públicamente la Estrategia Nacional para el Regreso Seguro a Clases Presenciales en las Escuelas de Educación Básica para el ciclo escolar 2020-2021.
El Programa para la Evaluación Internacional del Estudiante (Pisa, por sus siglas en inglés) es una serie de pruebas que aparecieron en México cuando cambiamos de un régimen de partido único a uno democrático y relativamente competitivo. Recordemos que PISA no mide directamente lo que se enseña en el plan de estudios, sino en cómo los jóvenes de 15 años pueden desempeñarse gracias a su conocimiento adquirido en tres áreas clave: Lectura, Matemáticas y Ciencias.
Elecciones van y vienen. En ellas, es común observar que las y los candidatos a un puesto de elección popular prometen cambiar las cosas para terminar, luego de ganar, adoptando políticas y programas similares al de su antecesor.
Las tres crisis que enfrentamos (sanitaria, educativa y económica) están íntimamente ligadas. Ésta puede ser una conclusión al leer los resultados de la Encuesta para la Medición del Impacto Covid 19 en la Educación, (Ecovid-Ed 2020), que publicó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el pasado martes 23.
Pronto todos vamos a enfrentar el “regreso” a clases. La pandemia nos pondrá a prueba. O nos informamos bien y actuamos con responsabilidad o vamos nuevamente a fracasar. Para prevenirnos de ello, habría que discutir pública y abiertamente las distintas propuestas para retomar el aprendizaje a través de las modalidades híbrida y presencial.
La semana pasada sostuve que la supuesta “revalorización” del magisterio que ha emprendido este gobierno está basada más en una cándida narrativa hacia el maestro de educación básica que en acciones concretas. De ahí el término de “romantización”. El aprecio verbal y los símbolos rebasan a los otros elementos de la política pública. El presupuesto federal destinado al desarrollo docente, por ejemplo, se ha reducido y el apoyo real a las distintas trayectorias docentes aún brilla por su ausencia.
Uno de los elementos más valiosos de la reforma educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto (2013-2018) fue tratar de contrarrestar la tutela burocrático-sindical que enfrentan los maestros. Que los líderes sindicales no controlaran la carrera magisterial era una condición necesaria para, en verdad, revalorizar al magisterio y mejorar la educación pública del país.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.