Hace 19 años, la prensa mexicana retomaba algunos resultados de una prueba internacional (PISA) para informar y constatar lo que la investigación educativa ya había detectado tiempo atrás: pese a la importante expansión de escuelas, nuestro país no había podido asegurar las condiciones para que todos pudiéramos aprender y actuar libre y responsablemente. Además, aquellos niños, niñas y jóvenes que vivían en condiciones más desfavorables, obtenían un logro escolar más bajo. Fue un escándalo. Algunos opositores, culparon al gobierno en turno de la mala calidad educativa y de su injusta distribución. Otros reflexionaban más seriamente las causas de nuestro fracaso escolar y en lugar de buscar un solo culpable, hablaban de la “responsabilidad pública” que cada actor tenía sobre la educación mexicana.
A finales de año, la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) publicó el documento de Indicadores Nacionales de la Mejora Continua de la Educación en México 2021, el cual tiene como antecedente el Panorama Educativo de México del extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). El primer Panorama se publicó en 2004 y desde entonces, ha ido modificándose con el propósito de ser una fuente confiable de información. Desde sus inicios, se elaboró por personas altamente calificadas, siguiendo una noción de calidad, y buscando que fuera un referente “objetivo” para discutir si las políticas y los programas educativos tenían algún efecto.
La realidad educativa es fuente de aprendizajes. En días recientes, hubo tres sucesos que me hicieron pensar en la función de la educación en un país como México, en la valoración de adquirir conocimiento, en el hecho de ostentar un título y sobre todo, en lo que uno puede ser y hacer con cierta preparación académica.
Hoy en nuestro estado se realiza el primer foro sobre educación con el propósito de elaborar, de manera participativa, el Plan Estatal de Desarrollo 2021-2027. La temática específica será la educación básica. La problemática del bachillerato y la de Ciencia y Tecnología se discutirán el 18 y 17 de noviembre, respectivamente.
Los gobiernos son fuente de aprendizaje. Al tener plazos perentorios, los ciudadanos podemos hacer un balance crítico de su desempeño. Identificar avances y retrocesos de las distintas administraciones implica, ineludiblemente, repensar en una agenda educativa a futuro. ¿Qué aprendizajes dejará la “Cuarta Transformación” en materia educativa?
Todo arranque de una nueva administración genera expectativas de cambio. En Querétaro y Nuevo León no podría ser la excepción. Al renovarse el gobierno por la vía democrática, surgen nuevos bríos. En este contexto, advierto una inmejorable oportunidad para avanzar en términos educativos. Explico por qué.
Aunque ya había antecedentes, la descalificación a universidades públicas y centros de investigación se reactivó a finales del mes pasado. A raíz del proceso penal iniciado por la 4T en contra de 31 miembros de la comunidad científica del país, los senadores de Morena pidieron a las auditorías federal y estatales, así como a la Unidad de Inteligencia Financiera, “investigar los fondos, federales y estatales que reciben las universidades autónomas; incluyendo a la máxima casa de estudios” (Regeneración, 23.09.21). “Se despilfarra mucho dinero en turismo internacional científico”, expresó el senador Armando Guadiana.
Cinco días antes de que comenzara el ciclo escolar 2021-2022, la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) dio a conocer que, en colaboración con la SEP, se pondría en marcha una serie de “evaluaciones diagnósticas y formativas” cuyo objetivo sería “ofrecer información valiosa a docentes y escuelas sobre sus propios estudiantes”. Se medirían “puntos de partida de los aprendizajes” al inicio de clases.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.