Interesados en saber si el gobierno que se autodenominó como guía de la Cuarta Transformación estaba sentando las bases para emprender el cambio educativo necesario, 14 investigadoras e investigadores nos reunimos para discutir la política en educación superior en los dos primeros años del sexenio. Este ejercicio dio como resultado el libro “Análisis de la política en educación superior bajo el gobierno de AMLO: ¿cambio, continuidad o regresión?”, el cual fue publicado por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) en coedición con las universidades autónomas de Querétaro (UAQ) y de Baja California (UABC).
Por la posibilidad real de desarrollo desplegada cuando una niña, niño o joven asiste a la escuela, bachillerato o universidad, todos tendríamos que apostar por un buen regreso a clases. Pero, ¿cómo construir tal proceso? Es cierto que como madres y padres de familia tenemos temor, como docentes incertidumbre y como directivos preocupación, pero creo que a todos nos une el deseo de salir pronto de la situación de encierro causada por la pandemia.
La pandemia nos ha puesto frente al espejo. Hemos visto que los seres humanos podemos ser egoístas (“yo no me vacuno”), crueles (“cayó como anillo al dedo”) e irrazonables: “la gente no entiende” que debe usar cubrebocas. Pero también, algunos han desplegado creatividad y una capacidad individual para sobreponerse a la adversidad en sus respectivos contextos.
No hay gobierno al que no lo alcance la realidad. Por más que se exalten los símbolos, se descalifique, y se construya una narrativa redentora, tarde o temprano los hechos deben contrastarse con la capacidad gubernamental para cumplir con lo prometido.
¿Qué vida y oportunidades tuvieron de niños nuestros jóvenes? Cada vez se acumula mayor y mejor evidencia de que los primeros años de nuestra existencia marcan nuestra etapa adulta. ¿Cómo se forma nuestro cerebro desde la gestación para poder aprender, pensar y sentir? Esto es precisamente lo que investiga el profesor John Gabrieli en su laboratorio del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
¿Cómo afectó la “austeridad republicana” el financiamiento a la educación? ¿Qué resultados en términos de inclusión y equidad arrojó la creación de programas educativos sin reglas de operación y bajo la idea de la escolarización? ¿Cómo es posible una “nueva” gobernanza cuando la polarización es el medio preferido del presidente y sus seguidores? ¿Cómo emprender el cambio curricular y la formación integral cuando la 4T repite los errores del pasado? Si la Mejoredu quiere contribuir al cambio educativo, aún puede modificar su enfoque.
Una vez que se le reconoce a la pintura, música y literatura la capacidad de educar a través de la sensibilidad, la “narración imaginativa” (Nussbaum) y el despertar interior, la pregunta siguiente es: ¿y cómo podemos los maestros y maestras desarrollar tal capacidad humanística en nuestras escuelas, normales y universidades? ¿Servirá de algo organizar conciertos de música clásica para luego forzar a los estudiantes a que asistan y entreguen un resumen? ¿Haciendo “transversal” la educación artística en el plan de estudios? ¿Agregando más horas al currículum para leer sobre algunas manifestaciones culturales?
La pintura, música o literatura poseen una capacidad pedagógica que uno puede descubrir de diferentes maneras. Y no es que estas manifestaciones artísticas se propongan educar lineal y directamente, lo hacen a partir de su propio código humanístico. “En el relato escrito la acción sucede en mi interior”, dice José Emilio Pacheco en un texto sobre el relato de la verdad y la verdad del relato.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.