Los maestros estamos cansados. Una frase que quizá no se podría mencionar en la docencia, sin embargo, la connotación va más allá de un agotamiento físico y, no es que no hayamos tenido suficientes días de receso escolar para mitigar o discernir la información y desinformación que en los últimos meses se ha cimbrado en el ámbito escolar sobre la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y los programas sintéticos que se publicaron de forma oficial el pasado 15 de agosto.
Aprendí a leer con el libro de español de lecturas de primer grado, de color amarillo, impreso a media carta, con pastas duras, todos lo conocemos como “el libro del perrito”, material que fue elaborado por el Programa Nacional para el Fortalecimiento de la Lectura y la Escritura en la Educación Básica, con la colaboración de la Dirección General de Materiales y Métodos Educativos, ambos de la Subsecretaría de Educación Básica.
Parte de la Nueva Escuela Mexicana ha sido la insistencia en el cambio de paradigmas de la evaluación. Se ha recalcado la importancia de que la evaluación sumativa pase a un segundo plano, limitada en todo caso a los propósitos de acreditación, dando preferencia a una evaluación diagnóstica que ayude a orientar la retroalimentación y el seguimiento de los aprendizajes.
Para tales propósitos, la Comisión Nacional de Mejora Continua de
Durante el ciclo escolar 2023-2024, más de 24 millones de niñas, niños y adolescentes asisten a las aulas de nivel básico para adquirir o construir conocimientos y habilidades que van desde poder leer correctamente una oración hasta dominar las operaciones algebraicas.
En concordancia con Bilinkis y Sigman (2023), cabe decir que aún con toda la cultura acumulada y el auge de las tecnologías, notablemente como especie hemos debilitado y, en su caso, perdido valiosas habilidades humanas, ¿imaginas cuáles? Exploremos más al respecto.
No voy a mencionar todas las modificaciones que pretende Javier Milei en materia educativa, puesto que, en otros de mis textos, aún antes de la “explosión de La Libertad Avanza”, ya los he trabajado desde una perspectiva crítica al capitalismo neoliberal.
Más allá de las significaciones consumistas y mercantiles que promueven las empresas, a través de los medios de comunicación convencionales y las redes sociales digitales acerca del amor y la amistad, es interesante retomar y reflexionar en torno a las relaciones contradictorias entre el amor y la educación.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.