Entramos al segundo mes de un año electoral, que constituirá también el momento inexorable para el cierre de una serie de ciclos y sus respectivas transiciones.
Desde el año 2000, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) realiza el Programa de Evaluación de Estudiantes Internacionales, conocido como PISA. Dicho estudio se lleva a cabo cada tres años, con excepción de su versión 2022, que por la pandemia se retrasó un año.
Esta breve nota surge de de los hallazgos resultantes de una investigación realizada de enero a diciembre 2022 en la Universidad Iberoamericana de la CDMX, dirigida a analizar las experiencias educativas de estudiantes indígenas en su paso por una universidad privada caracterizada por un enfoque humanista y un compromiso explícito con la justicia social[1]. Basado en una perspectiva epistémica crítica y descolonial y desde una aproximación metodológica colaborativa y dialógica, el estudio contó con la participación activa de once estudiantes indígenas en la elaboración, análisis e interpretación de relatos y conversaciones que dan cuenta de sus experiencias educativas en la IBERO. Se analizaron las expectativas relacionadas con el acceso a la educación superior, las tensiones personales, familiares y comunitarias, así como las barreras sociales y académicas que las y los estudiantes indígenas enfrentan en su ingreso, permanencia y egreso, y las relaciones con las y los docentes. A partir de ello, se definieron propuestas para incluir lo indígena en la universidad y se formulan recomendaciones para promover procesos universitarios inclusivos interculturales.
Un calendario escolar interminable. Largas horas de preparación de clase. Actividades fuera del horario de trabajo. Reducción de los salarios reales. Revisión de exámenes. Planeación. Evidencias y más evidencias. Atención personalizada. Compra de materiales.
Desde el año 2000, México participa en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), organizado cada tres años por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
El ejercicio de la ciudadanía para incidir de manera efectiva en la política pública demanda contar con certezas lo más concretas y objetivas posibles, para fundamentar los argumentos en evidencias que den cuenta de la realidad.
La pavorosa ignorancia de la realidad peruana y una limitada visión de desarrollo sostenido por parte de la mayoría de los congresistas, junto con su ridículo patrimonio moral, han estropeado la imagen del Congreso de la República.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.