El año político y electoral 2018 que ya concluye se conformó con un conjunto de decisiones primero individuales (credencial INE en la mano), luego grupales y colectivas (municipales y estatales), para dar fin a un régimen en crisis. Por crisis entiendo la imposibilidad de la eficacia; por ineficacia entiendo la dificultad de lograr los fines del Estado. ¿Qué hicimos y en qué quedamos? Daré un esbozo de mi interpretación:
Se termina 2018 y se hace pertinente revisar lo ocurrido con el SNTE, el que durante todo el primer semestre del año fue el sindicato de Bety, personaje de la publicidad de Nueva Alianza en favor del PRI, y durante el segundo semestre fue la larga espera de una foto (aunque fuese en blanco y negro, y pequeña), con el candidato triunfante y electo.
El 19 de diciembre pasado, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, anunció la reapertura de la Escuela Normal Rural Luis Villarreal, mejor conocida como El Mexe, en el estado de Hidalgo. La reapertura de la institución mencionada está por demás cargada de simbolismo: dos actores principales del régimen pasado, como Jesús Murillo Karam (responsable de la “verdad histórica” del caso Ayotzinapa) y Miguel Ángel Osorio Chong (mano derecha del presidente Peña Nieto), se encargaron de afectar significativamente la matrícula de la normal rural hasta finalmente, en el año 2008, clausurarla, coronando así un largo proceso por el que fueron reducidas, prácticamente a la mitad, las escuelas normales rurales del país (Coll, 2015, p. 90).
Los investigadores firmantes, miembros de la comunidad académica del CINVESTAV, manifestamos nuestra profunda preocupación ante las implicaciones del proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019, presentado a la Cámara de Diputados el 15 de diciembre. En dicho presupuesto se presenta un recorte de 57.1 millones de pesos a nuestra institución, lo cual representa una reducción del 6.2% si consideramos la inflación del presente año. De ser aplicado, el recorte afectará actividades sustantivas que realizamos en la investigación y la docencia, tales como trabajo de campo, experimentos, becas para estudiantes, actividades de difusión, así como los ingresos del personal académico y administrativo de nuestra institución.
En el proyecto de decreto por el que se reforma el artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos si quedó algo más que una coma en relación con la reforma educativa que le antecede. Basta recordar la advertencia del líder de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados. Martí Batres vaticinó: De la reforma educativa de Enrique Peña Nieto “no quedará ni una coma”. Utilizó un sentido figurado, según entiendo. Y ni así, en ese sentido, se cumplió su profecía. Quedó algo más que una coma, también algún que otro paréntesis, unos signos de interrogación por aquí y uno más de exclamación por allá, incluso le pusieron puntos suspensivos y falta el punto y aparte.
Muchos son los temas de la agenda educativa, entre los cuales destacan algunos por su relevancia para el futuro de la educación en México y que en el discurso pueden resultar bien intencionados, pero que en las mesas generan, además de posturas diversas y polarizadas, ya sea que estén bien fundamentadas o no, un intenso debate, ya que se trata del rumbo que deberá tomar la educación hacia el futuro inmediato.
En días pasados, causó revuelo en la opinión pública el hecho de que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador firmara el documento “Decreto por el que se reforman los artículos 3°, 31 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, el cual será enviado al poder legislativo para su posible aprobación. La mayoría de los debates propiciados en torno a este hecho se centraron en dos temas: las propuestas para realizar modificaciones a la evaluación docente y la intención de desaparecer al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). La discusión se ha alejado así de situaciones problemáticas educativas que incluso no son inherentes sólo a la Reforma de 2013. Así pues, vale la pena revisar los principales desafíos que, en términos educativos, deberá enfrentar la nueva administración del gobierno federal.
Las instituciones de educación superior públicas de nuestro país han sido baluartes de las luchas contra el autoritarismo gubernamental y en favor de la democratización y el cambio social en México. A sus contribuciones permanentes en los ámbitos de la generación y transmisión de conocimientos y de extensión de la cultura, se suman intervenciones de carácter político que han venido marcando la historia de México desde las luchas por la autonomía en 1929.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.