Las vidas políticas y sindicales de Romero Deschamps en el sindicato petrolero, y de Juan Díaz en el SNTE, son vidas paralelas: ambos adelantaron sus elecciones gremiales en diciembre de 2017 y febrero de 2018, para no encontrarse un gobierno de Morena en el camino y un clima políticamente adverso cuando les tocara realizar sus elecciones a fines del año 2018. Desafiaron el futuro y perdieron.
La transición de la que estamos siendo testigos y actores, no es cualquier fenómeno sociopolítico; se trata de un hecho relevante, históricamente, que implica la toma de distancia y rupturas con el antiguo régimen. De allí que entrañe cambio de paradigmas en varios rubros de la vida nacional, destacando por supuesto el de la educación pública. En tanto facultad del Estado, éste orienta el sentido de la educación de acuerdo con los principios e ideales que entraña su política pública; de allí que, se espera, que el gobierno federal electo impulse una educación pública con enfoque pedagógico, social y filosófico, cuyos fines sean la formación cualitativa de ciudadanos íntegros, conscientes, analíticos, críticos, creativos, productivos, patriotas, humanistas, solidarios y con el perfil ideal que establece el espíritu del artículo tercero constitucional.
Es engañosa la idea de autonomía curricular que se implementará en las escuelas mexicanas. Si bien se trata de los primeros pasos en este tema, los centros escolares mexicanos apenas podrán generar espacios curriculares (denominados clubes) que deberán circunscribirse a los ámbitos de Autonomía curricular que se establecen en el documento Aprendizajes clave para la educación integral. Plan y programas de estudio para la educación básica. Así pues, el colectivo escolar sólo tendrá la oportunidad de generar espacios adicionales en la oferta curricular, sin tocar las asignaturas y contenidos que se establecen en los programas oficiales. De este modo, a diferencia de otros países, en los que incluso se puede diferir el curso de alguna asignatura o redoblar el tiempo lectivo para otra, en México las asignaturas son intocables. Autonomía, en el caso mexicano, significó únicamente agregar espacios curriculares complementarios.
Según Martí Batres, la iniciativa de ley pretende derogar el párrafo relativo a la evaluación en el artículo tercero constitucional lo cual abrogaría de facto la Ley General del Servicio Profesional Docente y en consecuencia derogaría también los artículos correspondientes en la Ley del INEE, de la Ley General de Educación y de las Leyes de Educación en las entidades federativas.
La juventud universitaria nos ha dado en estos días una admirable lección de solidaridad y conciencia crítica. Ante la movilización estudiantil que une a integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México con los de muchas otras instituciones hermanas, expresamos nuestro apoyo pleno e irrestricto a sus justas y urgentes demandas.
Es evidente que el país necesita una transformación educativa. Aún en pleno siglo XXI, cuatro millones y medio de menores entre los seis y los 17 años de edad están fuera del sistema educativo. Hay escuelas sin planteles y numerosos planteles sin computadoras y bibliotecas.
Claudicantes por los compromisos de lo que sería la campaña presidencial del 2018, claudicantes por un escaño nacional plurinominal que nunca llegó, y claudicantes por una senaduría veracruzana que tampoco, los profesores diputados adscritos al PRI y a Nueva Alianza fueron sustituidos por profesores diputados del naciente Morena. Claudicantes a causa del dinero recibido del erario, los líderes nacionales y seccionales del SNTE fueron sustituidos por nuevos actores políticos. En la práctica, Esteban Moctezuma, y sus foros por el Acuerdo Nacional sobre la Educación sustituyeron a Juan Díaz y a los Congresos de Educación del SNTE.
Ante el alud de nuevos desarrollos científicos y tecnológicos que están marcando la estructura de la sociedad del siglo XXI, es pertinente preguntarnos cómo debe reaccionar el sistema educativo de un país como México ante dichos avances. El conocimiento de las diversas disciplinas está en constante evolución, este conocimiento surge de la aplicación de una serie de principios y teorías que se suponen bien asentados y que deberían conformar la columna vertebral de los programas de enseñanza en los diferentes niveles. Esto es así hasta que se presentan cambios de tal magnitud, que hacen necesario modificar dichos planes de estudio, para tratar de incorporar los nuevos principios, posiblemente con nuevos enfoques y metodología.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.