El próximo secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, pronunció una frase correctamente impolítica cuando se refirió al SNTE como uno más de los sindicatos que participarían en los foros de consulta que impulsa el nuevo gobierno federal.
México ha sufrido transformaciones importantes que han marcado su curso, desde hace varios años asumimos una serie de acontecimientos económicos, políticos, educativos y sociales que es imprescindible, como profesionales de la educación, analizar y tomar una postura frente a ellos.
Cuando inicié en la senda de la analítica académica poniendo como centro de atención al alumno, escuchaba comentarios en el sentido de que, aunque era una labor importante, faltaba mucho tiempo (sobre todo porque sus resultados no siempre son bien recibidos por algunas instancias), para ser considerada como pilar para el desarrollo del quehacer institucional, que era la forma en que yo la visualizaba y, la visualizo.
Buena parte de la población en nuestro país aún no tiene suficiente conciencia política, conciencia que sea más allá de lo electoral, ni una visión clara de los cambios que surgen de la misma. Con 43 de cada 100 mexicanos en pobreza que piensan en cómo conseguir la comida cada día, difícilmente actuarán, si es que lo intentan, con una clara visión política y ciudadana.
A unas semanas de haber iniciado el ciclo escolar, el horizonte sobre la implementación y continuidad de la reforma educativa se sitúa en el entredicho del panorama social, la información que se vierte desde diferentes escenarios alude a la diversidad de puntos de vista; mientras que algunos anuncian con bombo y platillos los avances de una reforma a cinco años de su implementación, otros descalifican el anunciamiento de las acciones realizadas; las cuales francamente se encuentran quebrantadas y endebles para transformar el sistema educativo.
El pasado 27 de agosto, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), Presidente electo de México, encabezó el inicio de la Consulta Participativa para el Acuerdo Nacional sobre la Educación (CPANE) con la finalidad de mejorar el Sistema Educativo Mexicano (SEM) desde las voces de sus actores principales: docentes, especialistas, investigadores, alumnos y padres de familia. Sin embargo, es preciso recordar que estas acciones no son ‘novedad’ en el contexto nacional, pues el 28 de febrero de 2013, el ahora presidente de la República Enrique Peña Nieto (EPN), daba inicio a la misma empresa con la finalidad de diseñar su Proyecto de Nación con apoyo, sugerencias y pactos con cada uno de los diferentes sectores sociales del país.
Fue en febrero de 2013 cuando Juan Díaz de la Torre asumió la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), justo cuando se cocinaban las modificaciones constitucionales y leyes secundarias en materia educativa que se concretarían tan sólo meses después en el Congreso de la Unión, con el aval de diversos partidos que giraban en torno a un supuesto Pacto por México, entre ellos el vinculado al sindicato dirigido por el profesor jalisciense: Nueva Alianza. Desde entonces, el discurso de Díaz de la Torre y el SNTE sobre el tema de la Reforma Educativa ha tenido virajes considerables: desde los discursos de persuasión al magisterio para aceptar las modificaciones legales en materia educativa, hasta las denuncias públicas que, con varios años de retraso, se dirigieron hacia las prácticas evaluativas para los docentes. A la luz de la lógica y la coherencia, es difícil asimilar la postura del SNTE con respecto a la Reforma educativa que impulsó anteriormente e, increíblemente, ahora critica.
La fotografía que acompaña al título de HISTORIA en el Plan y programas de estudio para la educación básica 2018, es la de un niño que aparece en una zona arqueológica sentado en la parte alta con la mirada fija en el suelo, en la parte baja unos visitantes caminando y otros apreciando lo que tiene ese lugar. Esta imagen que comunica la desconexión entre el niño y el sitio histórico nos invita a reflexionar ¿Qué tipo de ser humano pretende socializar el Modelo Educativo? ¿Cuál es el papel del conocimiento histórico en la formación del ser humano? ¿Qué significa la posibilidad de un taller de microhistoria en el ámbito de autonomía curricular? Y ¿Qué importancia tiene la memoria colectiva local?
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.