Dos “ratificaciones” mencionan las dirigencias nacional y seccionales del SNTE en los últimos días. Una no existe. ¿La otra? Tampoco (¡). Revisemos:
La primera es la inexistente “ratificación” de su supuesta lucha por desvincular la evaluación docente de la permanencia en el empleo. Se ratifica sólo lo que se ha dicho previamente y no ha sido así. Se fueron los seis años del sexenio federal que ya casi acaba, y ahora que le quedan cuatro meses de vida, el primero de agosto, por primera vez se hizo un pronunciamiento al respecto. (También, una vez que distintos gobiernos han impulsado la cancelación o voluntariedad de la evaluación docente de noviembre, el gobierno federal electo, el electo de Veracruz-Morena, el electo de Yucatán-PAN, también se han animado el SNTE y sus secciones a “solicitar” que se cancele).
Una mañana un docente entra a su salón de tercer grado, saluda a los pocos estudiantes que se encuentran platicando, se dirige a su escritorio donde acomoda su mochila, ordena sus libros de texto y su guía escolar mientras se escucha el timbre y los niños entran, se forman para registrar con un marcador su asistencia en una lista que está pegada en la pared y toman sus lugares. El maestro indica sacar la guía escolar e intercambiarla con el compañero de lado, para calificar la tarea de la página veintidós sobre el uso del infinitivo en los reglamentos; posteriormente indica ubicarse en la página doce de su libro de texto para realizar una lectura en voz alta de los reglamentos que aparecen. Esta es una realidad que ocurre en el salón de clases donde el maestro utiliza los libros de texto y las guías escolares como verdaderos instrumentos ortopédicos sin los cuales no se puede mover pedagógicamente en su aula. Frente a esta práctica cotidiana escolar, interesa discutir las siguientes interrogantes: ¿Cómo entender la ortopedia didáctica? ¿Por qué el docente quedó incapacitado pedagógicamente para construir conocimientos con los estudiantes? Y ¿Qué significa para los niños un día de clases sin instrumentos ortopédicos didácticos?
Recuerdo que, hace algunos años, un gran amigo me hizo esa pregunta al enterarse que había obtenido mi grado doctoral. Una pregunta a tono con el momento que estaba viviendo y, aunque yo creía saber qué iba hacer, no puedo dejar de reconocer que, realmente, me cimbró. Me quedó claro que procurar una formación determinada, implica un compromiso que lejos de concluir con la obtención del título correspondiente, apenas marca el inicio de su cumplimiento.
En ningún momento de los seis años de gobierno del sexenio federal que concluye se atrevió nadie de las dirigencias seccionales y nacional del SNTE, ni sus diputados vía Panal, a plantear en voz alta (o baja, no importa; o con voz meliflua, pero tampoco) a que la SEP y el INEE desvincularan la evaluación docente y la permanencia en el empleo. Jamás. Hemos argumentado al respecto en una nota precedente.
Muy variados y complejos son los retos que enfrentan las sociedades de nuestro tiempo. El mundo está cambiando a un ritmo nunca visto, gracias en parte al progreso científico y tecnológico. Durante el siglo XX hubo avances espectaculares en las disciplinas tradicionales que nos permitieron responder preguntas básicas sobre el comportamiento de la naturaleza. Estos avances generaron aplicaciones que incluyen desde las súper computadoras, el uso médico de los láseres, fuentes alternas de energía, nuevos materiales, las comunicaciones vía satélite y la exploración del espacio, entre otros muchos. Todos estos desarrollos han transformado la estructura productiva y el comportamiento de la sociedad misma.
La Encuesta Nacional Sobre Discriminación 2017 del INEGI ya está circulando y, como siempre, nos muestra el profundo racismo que limita los horizontes de vida de la población con piel más oscura y privilegia y premia a la piel más clara. Es una oportunidad para hablar sobre un tema casi tabú en la sociedad mexicana, pero mucho más en el estado de Puebla que según los recientes resultados la ubican como la entidad más racista de todo el país y, al, mismo tiempo, para pensar en perspectiva la emergencia de un Estado Racial en la fase neoliberal del capitalismo en México.
Piensa en un círculo dibujado en el patio de la escuela donde sueles estar, en tu salón, en la calle, en el parque o un jardín. Ahora, en que caminas rodeando su perímetro al ritmo que te gusta caminar cuando no tienes prisa alguna. Camina, camina… poco a poco aumenta la velocidad hasta alcanzar la que necesitas cuando no quieres llegar tarde a clase. Corre, corre, corre… vuelve a bajar la velocidad y ahora camina en dirección contraria a la que iniciaste. ¿Qué otra forma se te ocurre para transitar ese círculo, por qué no, más allá de su perímetro? Entrar a todo su espacio e ir de un lado a otro saltando, gateando, “de cojito”. Parece que las posibilidades se tornan infinitas, sobre todo si consideramos las habilidades de movimiento y ritmo que, como seres humanos, tenemos.
En una sociedad desigual, la educación representa la única posibilidad para millones de niñas, niños y jóvenes a tener una vida distinta. Es la base para la construcción de una sociedad más incluyente, equitativa y participativa.
Realizaremos esta aspiración cuando aseguramos que todas y todos: 1) lleguen a la escuela listos para aprender y permanezcan en y transiten por ella en tiempo y forma (15 años de educación obligatoria); 2) aprendan lo que quieren y lo que necesitan; y 3) participen como constructores activos de su propia experiencia educativa. Estar, aprender y participar es lo que exige el derecho a aprender.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.