El desierto no está vacío, por el contrario, está lleno de colores, de calor y de frío. Alberga tanta vida como muerte, con sus tormentas y catástrofes. Sin embargo, la vida sale victoriosa; tal y como en las zonas más pobres de México.
Luchan a diario por agua, por sombra, por tierra, por comida, por techo, pero aun en los lugares más inhóspitos nace la flor de la niñez, que ríe con sus dientes chuecos, que sueña con esqueléticos cuerpos, y llora por sus desgracias que no son vistas ni por gobiernos, ni funcionarios. Tan solo por ellos.
El llamado “Pacto por México”, un espectáculo político de dudosa naturaleza jurídica, engendró una serie de reformas legales, como la energética, la educativa o laboral. Sin embargo, lo que se negoció a cambio de los votos en las cámaras legislativas, tal vez nunca lo sabremos.
En pleno año 2018, los mexicanos nos encontramos ante una situación sumamente interesante de interacción y replanteamiento de lo que deseamos lograr como nación dentro de un mundo globalizado y complejo teniendo a la educación como uno de los pilares más importantes para lograrlo. Nadie podría contradecir esta aseveración, o per se, estar en contra de la aplicación y vigilancia de un derecho humano fundamental. Frente a esta demanda totalmente legítima del colectivo social de nuestro país, encontramos un panorama que desgraciadamente por lo enrarecido y absoluto no permite ver con frialdad las opciones que pueden ayudarnos a salir de nuestra condición de atraso.
Tan absurdo es el temor a errar, a cambiar, a no sobresalir y a no llevar la voz cantante en una discusión cualquiera, como patético y pernicioso es desatender el cultivo de la propia razón (lo que Descartes llamaría el buen sentido). Siendo el animal racional que somos, no parece que vivamos a la altura de nuestra singularidad ni que aprovechemos creativamente el privilegio evolutivo que es contar con una capacidad intelectual como la nuestra, insospechadamente potente, maravillosa y siniestra por igual. Trágico y vergonzoso es no saber ni desear emplearse a fondo en esta tarea existencial que, al rehuirse, nos incapacita y nos aleja (ya de los otros, ya del encuentro con nosotros mismos en un estado de ánimo resuelto).
Como parte de la estrategia para la implementación del nuevo modelo educativo, la SEP estableció diversas acciones que ayudarán a construir una ruta crítica para poner en marcha los planes y programas de estudio en el próximo ciclo escolar 2018-2019; la tarea suele ser caótica, si consideramos que ante el cierre del presente ciclo las actividades pedagógicas y administrativas suelen incrementarse y por lo tanto la dinámica de las escuelas transformarse; capacitar a los docentes bajo el nuevo modelo educativo no parece una actividad sencilla, el tiempo apremia y no solo es cuestión de operar el nuevo modelo, sino de establecer un marco de referencia global, para que todos los docentes de educación básica conozcan e identifiquen la finalidad de los aprendizajes clave, que junto con la propuesta de autonomía curricular es una intención que va más allá de diagnosticar las necesidades de aprendizaje para contribuir al cumplimiento de los componentes curriculares de la educación básica.
Desde el principio de la discusión de la reforma educativa en el año 2012 (antes, durante y después de la toma de posesión federal) y sobre todo con la aparición de las leyes educativas secundarias en septiembre de 2013 (en particular la ley docente) el centro del debate fue la evaluación docente para efectos de la permanencia.
El 7 de julio de 2016, dos semanas después del enfrentamiento de Nochixtlán, punto crítico de las protestas magisteriales contra la Reforma Educativa, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) emitió un comunicado en el que fijaba su postura acerca de la implementación de la misma. En el escrito, expresaba algunos resolutivos entre los que destacaban la eliminación de cualquier rasgo punitivo de la evaluación docente, así como la diversificación y contextualización de sus instrumentos, su realización dentro de la jornada laboral y, en general, el replanteamiento de todo el proceso, para redundar en una evaluación más realista y cercana a la experiencia cotidiana. Se expresaban también otras exigencias tales como la transformación de las condiciones de infraestructura de los planteles educativos y el fortalecimiento de las Escuelas Normales, entre otras. El documento, que fue firmado por Juan Díaz de la Torre, Presidente del Consejo General Sindical, y 55 secretarios generales seccionales, reconocía entonces fallas graves no sólo de la aplicación de la Reforma Educativa, sino del funcionamiento en general del sistema educativo, y urgía a las autoridades a tomar las medidas correspondientes para su solución.
El pasado 13 de julio de 2017, el entonces Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, dio a conocer la Estrategia de Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales. Cerca de un año después (22 de Mayo de 2018), el ahora titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Otto Granados Roldán presentó en un acto público el documento oficial que sustenta dicha Estrategia. De entrada, llama la atención que el documento se presente a unos días de que el primero de julio el electorado mexicano, acuda a emitir su voto para elegir al futuro presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Las principales casas encuestadoras, muestran ciertas tendencias y estiman que de mantenerse las condiciones actuales, el próximo presidente no será un militante en activo del Partido Revolucionario Institucional (PRI); lo que puede traducirse en una clara intención de la actual administración de dejar amarradas las condiciones
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.