Uno de los principios pedagógicos de la casi extinta RIEB, era el de planificar para potencializar el aprendizaje. No por ello debe eliminarse de la aplicación del nuevo modelo educativo. El proceso enseñanza aprendizaje no se circunscribe a mera “transmisión” y apropiación de conocimientos. El investigador multireconocido Phillippe Perrenoud define una competencia como la: “capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos, pero que no se reduce a ellos” (Vargas 2005); así también, define los conocimientos como representaciones de la realidad que han sido construidos y recopilados conforme a la experiencia y la formación.
n días pasados, una nota del periódico Reforma señaló que, para 2017, el gasto publicitario de la Secretaría de Educación Pública (SEP) fue 27 veces mayor que lo presupuestado por el Congreso: de haberse aprobado 70.6 millones de pesos, se ejercieron $1,963 millones, es decir, una diferencia de $1,892.4 millones. Resulta extraño que de un año a otro (2016 a 2017), el gasto en publicidad prácticamente se haya duplicado, pasando de $1,082 a $1,963 millones. Aunque el sobre gasto sea una práctica que está contemplada legalmente en el manejo de los recursos públicos, da mucho a pensar el hecho de que año con año los gastos en el rubro de comunicación se excedan de manera cada vez mayor. Así pues, aunque permitido, el sobre gasto refleja cantidades de dinero ofensivas para la mayoría de los mexicanos, que pudieran sugerir falta de disciplina en la aplicación de los recursos y que contrastan con la austeridad que impera en buena cantidad de escuelas del país y, en general, de la vida de los mexicanos.
A diez años de la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la cual reconoce el derecho a la educación bajo tres enfoques: no discriminación, igualdad de oportunidades y asegurar la educación inclusiva a todos los niveles (INEGI, 2015), aún sigue pendiente la garantía real del cumplimiento de una educación verdaderamente inclusiva, pertinente y necesaria para el colectivo de estudiantes con discapacidad.
Para nadie en el sector educativo mexicano son extraños los conceptos de liderazgo y gestión educativa como una parte central de la organización escolar y la autonomía de trabajo que indica la directriz normativa de la Secretaria de Educación Pública aplicable a las escuelas públicas básicas de nuestro país.
Al inicio de la presente administración se anunciaron diversas reformas estructurales, dentro del marco de los acuerdos y compromisos generados en el pacto por México; la resolución dio pauta, a lo que ahora conocemos como reforma educativa, cuya intención fue configurar en la sociedad la idea de mejorar los aprendizajes y por ende los resultados educativos de los estudiantes; se acentuó la intención de idoneidad de los docentes argumentando la quimera de que cualquier profesionista pudiera ser docente y dejando en segundo término el modelo curricular, los materiales y métodos educativos, así como la organización e infraestructura de las escuelas.
“Zapatero a tu zapato”, es un dicho que últimamente ha cobrado sentido en varios aspectos de la vida en el país; por ejemplo, en política vemos futbolistas que aspiran a una gobernatura, actores y actrices que buscan un curul en el congreso y, por si fuera poco, algunos profesionistas que elaboran reglamentos como lo es el famoso acuerdo 05/02/18, por el que se expiden las Normas para el Ingreso, Promoción y otorgamiento de Estímulo del personal académico en las Escuelas Normales y demás para la formación de educación básica, publicado en el Diario Oficial de la Federación el día 22/02/18.
El 15 de mayo en México se celebra el día del maestro. Aquellos y aquellas profesionales que día a día se enfrentan a la tarea del aprendizaje ajeno. Los mensajes, publicaciones, referencias y recordatorios en redes sociales se masifican girando en torno a este hecho de celebración para alivio de la vanidad de unos y sonrojo de la timidez de otros.
Una de las fechas festivas más importantes del calendario mexicano sin duda lo es el Día del Maestro. Cada 15 de mayo es común escuchar discursos enalteciendo la loable tarea de quienes dedican su vida a la formación de la niñez y la juventud. En esta fecha se vierten infinitas muestras de gratitud y de elogios que hacen soñar con la reivindicación del profesorado. Pero, ante todo este vendaval, que va desde la entrega de la manzana del alumno agradecido y sincero, hasta el discurso más hipócrita de un político opresor del magisterio, cabe preguntarse ¿para qué debe servir realmente el 15 de mayo? ¿qué sentido le debemos dar a la celebración del Día del Maestro? ¿qué es lo que debemos recordar en esta fecha?
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.