El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, rindió un mensaje con motivo de su quinto informe de gobierno. Tal evento, desarrollado en Palacio Nacional, reunió a gran cantidad de personajes que no se cansaron de aplaudir los innumerables logros que el mandatario expuso en su discurso. El informe, plagado de logros y escaso de errores y desafíos, presentaba un México radicalmente diferente al de la realidad cotidiana a la que se enfrentan millones de mexicanos. En materia educativa, la línea fue la misma: se presentó, aunque mediante aseveraciones superficiales, un sistema educativo con mejoras sustanciales en temas torales, tales como la calidad, la cobertura y la infraestructura. Sin embargo, la realidad educativa mexicana dista mucho de la prosperidad que tanto presume el jefe del poder ejecutivo en sus palabras.
Esta nota es una réplica a otra, publicada en este mismo espacio la semana pasada por el Dr. Patricio Solís—investigador de El Colegio de México— sobre la medición de la cobertura de la educación media superior (EMS). La nota que originó este debate, publicada en el periódico Reforma el 24 de agosto, recogía opiniones de varios investigadores, expresadas en un foro organizado por el Senado de la República, entre ellos las del Dr. Solís,quien sostuvo en esa oportunidad que el indicador de cobertura de este nivel educativo era de 57% y no de 82%, como afirma la SEP.
El pasado 03 de julio en un barrio al norte de la capital potosina, antes llamado rancho Mezquital, el grupo de 6º grado de la escuela primaria presentó la “Expo Líderes del mañana”. Semanas antes, al acercarme a la profesora para preguntar si podríamos participar en el evento el resto de los docentes (dado que durante el ciclo escolar trabajamos en colaboración), su respuesta fue que ella quería mostrar el trabajo realizado con su grupo, deseaba que las niñas y los niños enseñaran a sus madres, padres y tutores lo que habían aprendido y eran capaces de realizar al término de su educación primaria, debido en cierta medida a que obtuvieron un puntaje bajo en los resultados obtenidos en el LVI Concurso Olimpiada del Conocimiento Infantil (OCI).
La puntualidad es una obligación de todo ser humano que respeta a otro ser humano. No debe de elegirse. Es cuestión de actitud y debe de acatarse siempre. Sin embargo, invariablemente y por alguna razón, se llega a ser impuntual. Pensemos en este caso real que a diario vemos en diversas escuelas: Llega el niño a clases tarde.
No obstante los preceptos de la “Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas” y de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, el “derecho a la educación” no ha favorecido totalmente —como debería— a los habitantes de los pueblos indígenas de México, en general, y de Michoacán, en particular. Existen amplias brechas en el acceso a las escuelas, en todos los niveles, aunado a la escasa calidad de la educación que reciben las niñas, niños y jóvenes indígenas
La pregunta a responder es, ¿la evaluación que realiza el docente se construye básicamente; en el conocimiento que tiene sobre evaluación: tipos, métodos, funciones o más bien en la construcción reflexiva, de pensamientos, sentimientos, propósitos e idealismos? El desarrollo de esta concepción plantea en primer lugar, las implicaciones del docente en su construcción mental de cómo piensa la evaluación, es decir, aspectos que son parte de su idealismo, que serán esencia de su acción evaluativa hacia los alumnos.
El tema de la evaluación magisterial mantiene el desencuentro entre las autoridades educativas y maestros que consideran laboral, y no educativa, la reforma promovida por la actual administración federal.
A fines de 2016, la Secretaría de Educación Pública emitió el Comunicado 493 titulado “Anuncia Nuño Mayer reconcentración de escuelas; 100 mil planteles en comunidades dispersas concentran 14 por ciento de estudiantes”. En éste, se mencionó que a inicios de 2107 la SEP anunciaría un programa de inclusión y equidad, el cual implicaría el cierre de miles de pequeñas escuelas rurales a fin de obligar a sus alumnos a asistir a planteles de mayor tamaño.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.