El 8 de marzo no es un día que se celebra, se conmemora. Es un día que nos reúne en las calles a muchas mujeres de distintas etnicidades, clases sociales, nacionalidades, creencias religiosas y posturas políticas para unir nuestros afectos en un objetivo común: visibilizar las brechas y las injusticias sociales que padecen las mujeres y para poner en común las experiencias de discriminación y desigualdad que viven también hombres indígenas, negros, gay, trans, etc. A partir de la década de los setenta se habla de diferentes olas dentro de los movimientos feministas. Hagamos un breve recuento histórico de las luchas de las mujeres a lo largo del tiempo.
Parece que la inversión económica y la educación básica son áreas de política distantes o que no se relacionan directamente; sin embargo, conviene reflexionar sobre la forma en que se han estado elaborando las políticas públicas en los últimos 30 años.
La escuela refleja el estado actual de la sociedad y funge como gestora y constructora de respuestas a las necesidades sociales a través de la atención integral y educación de las persona. ¿Cuál es el mensaje social que hoy, después de sufrir una cuarentena obligada que nos hacía clamar por el reencuentro, nos dicen desde las aulas, desde los patíos, la conducta y emociones de nuestros estudiantes?
Enseñar a leer a los niños de seis y siete años exige trabajar directamente con textos: qué dicen los textos, cómo lo dicen, qué significan y cómo se vinculan con otros textos en el contexto de actividades de aprendizaje complejas. Esta es la parte medular que está ausente de las secuencias didácticas de los nuevos materiales de la SEP para los primeros grados de la educación primaria.
Una definición generalmente aceptada acerca de los procesos de rezago educativo es la siguiente: Población de 15 años o mayor de esa edad que no ha concluido la educación básica o que no ha participado en ningún programa educativo, tanto no formal como formal. Ello significa que el universo poblacional del rezago educativo abarca tanto a ciudadanas y ciudadanos analfabetas como a quienes no han terminado sus estudios de primaria o secundaria.
Al regresar a clases presenciales, el sistema educativo se ha olvidado de incorporar los beneficios de aquellas herramientas digitales que se aprovecharon durante la pandemia, por lo que es necesario que tanto docentes como autoridades educativas hagan una evaluación e incorporación de todo aquello que pueda mejorar la práctica docente.
Ante ello, es necesario un proceso permanente de profesionalización y capacitación docente respecto a las herramientas tecnológicas y los ambientes virtuales, así como un mayor compromiso del Estado para brindar las condiciones necesarias y que estos beneficios lleguen a las escuelas que más lo necesitan.
El 8 de agosto de 2021, el periódico La Jornada publicó una nota titulada “Retroceso, suplir internados y comedores por becas en normales rurales: expertos”, donde se explicaban las intenciones del gobierno federal en turno, de entregar becas de manutención a cada estudiante de las Escuelas Normales Rurales (ENR) del país, con el fin de pagar alimentos y vivienda. En esa nota, aunque no aclara que el gobierno federal lo diga explícitamente, se señala que esta iniciativa eliminaría directamente los internados de estas escuelas, aspecto que, según la voz de los especialistas en el tema y de los propios normalistas rurales entrevistados, sería un “gran retroceso y golpe al normalismo rural”, debido a que dichos internados no sólo son lugares físicos, sino “espacios de construcción colectiva” y ligados a la búsqueda de la justicia social. Como lo explica una de las entrevistadas, los internados de las ENR “son como otra escuela” donde es posible encontrarse con otros/as estudiantes, diversos/as en muchos aspectos, con los cuales se comparten conocimiento e ideas, se aprende mutuamente y en colaboración.
La sociedad peruana, está siendo traicionada por un presidente de extraordinario cinismo que deja mal parada a la comunidad docente. Su incapacidad de aceptar haber plagiado su tesis ya pintaba su inmoralidad que hoy vemos atónitos, pues la Fiscalía de la Nación le ha abierto una sexta investigación preliminar por corrupción en apenas un año de gestión. Esta triste situación del profesor Castillo, incita a reflexionar sobre el tipo de personas que estamos educando en las aulas peruanas.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.