Transformar las instituciones educativas surge y debe surgir desde adentro, desde el corazón mismo de las instituciones, desde la práctica y el compromiso de sus docentes pero sobre todo de la claridad del puerto al que se aspira llegar, no se pueden hacer cosas por hacer cosas, sin tener claro el sentido de las mismas.
De acuerdo con lo anterior, todos los reglamentos escolares de todas las instituciones educativas deben ser revisados desde una perspectiva de derechos humanos, de género y contra cualquier tipo de discriminación. Tenemos la obligación de actualizar las normas y los procedimientos, pero también las conciencias y el sentido común de profesores y directivos, las representaciones sociales de las autoridades pedagógicas y administrativas. Se trata de un esfuerzo enorme, en el que hay que desmontar creencias muy arraigadas y transformar con un sentido democrático las ideologías y las prácticas educativas.
Las críticas al nuevo Marco Curricular 2022 se han centrado en sus aspectos filosóficos, teleológicos y axiológicos, y en síntesis apuntan a un intento paradójico de ideologizar a la sociedad a través de la educación, sin embargo, poco se ha hablado de su dimensión pedagógica y de las posibilidades de su materialización en las aulas, desde la perspectiva de las y los maestros.
Imaginemos que para llegar al nivel universitario existe una gran escalera en donde cada escalón representa un nivel académico de nuestro sistema educativo. El primer peldaño es el preescolar, el segundo la primaria y así sucesivamente. Imaginemos, también, que entre más se avanza en el trayecto, más angostos se van haciendo los escalones, pues el último peldaño no podría soportar el peso de todas y todos, pero se promete que cualquiera puede llegar a la cima. Por último, imaginemos que quienes organizan esa escalera afirman que todas y todos tienen el derecho de realizar su trayecto por todos los peldaños si se esfuerzan, es decir, lo relevante es cuánto se esfuercen, de manera individual, para llegar a la meta. Desde esta metáfora todo parece normal, pues la escalera y el objetivo final se muestran bajo una supuesta igualdad de oportunidades para todos y todas, por lo que llegar al último escalón dependerá del esfuerzo individual de cada cual. Pero lo que no se nos muestra en esta imagen es la biografía que constituye a cada persona, los puntos de partida diferenciados y, mucho menos, que los criterios para llegar a la meta tratan de medir igual a lo que por origen es desigual.
A lo largo de los últimos años, la familia en México y en el mundo ha sufrido un cambio muy acelerado, tanto en su composición como en sus roles y relaciones. En este artículo, haremos un recuento histórico de cómo estos cambios en la familia han producido, a su vez, una transformación en la manera de educar dentro y fuera de casa.
La educación está obligada a reflexionar la tragedia humana de Hiroshima y Nagasaki, para evitar el olvido y cultivar la paz en la mente de cada persona junto a La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, con el objetivo de convivir en armonía, pues en tiempos de pandemias y globalización, las armas nucleares es un absurdo prehistórico.
El presente estudio valoró críticamente el panorama de la educación universitaria venezolana desde enero 2020 a marzo 2021 en sus diferentes dimensiones e implicaciones por la pandemia COVID-19, dentro del contexto se consideró que, en el país, la educación, es “pública gratuita y obligatoria” [1] y es un “derecho humano y deber social” [2] que potencia el desarrollo creativo del ser humano para promover valores culturales.
¿Conocen el Pasillo de los Profesores Ilustres en la Secretaría de Educación Pública (SEP)? ¿Saben ustedes cuántos maestros y maestras hay en ese emblemático corredor que simbólicamente celebra a todo el magisterio de México?
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.