Últimamente se habla mucho de la Nueva Escuela Mexicana y del Plan Curricular 2022 a implementarse en el ciclo escolar 2023 – 2024, como parte de la transformación educativa que necesita nuestro país, como si ésto fuera la cura para todos los problemas que existen en él. Éste cambio de paradigma educativo, que empezaremos a vivir en los próximos años, con grandes deficiencias en la infraestructura escolar, con enormes problemas de rezago y abandono educativo post-pandemia, una revalorización magisterial que sólo ha quedado en el discurso y en la politiquería de la SEP. Con grandes pendientes que resolver, por ejemplo; el programa de Escuelas de Tiempo Completo, la estabilidad de los compañeros que pertenecen al Programa Nacional de Inglés (PRONI), falta de prestaciones y derechos laborales perdidos y olvidados por el SNTE, además de incongruencias, desigualdades y problemas en la Unidad para el Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM) tanto nacional, como en cada unidad estatal.
Del 18 al 20 de mayo del 2022 se celebró en Barcelona, España la tercera Conferencia Mundial de Educación Superior(WHEC, por sus siglas en inglés) organizada por la UNESCO. La WHEC-2022 se celebró en formato hibrido (o semi-presencial) con más de 2 mil asistentes y 10 mil vía streaming. Las primeras dos conferencias mundiales de educación superior se celebraron en 1998 y 2009 en París, Francia en modalidad presencial.
En febrero del 2021 fui invitada a participar en el rediseño del Marco Curricular Común de la Educación Media Superior (MCCEMS). El equipo incluye a filósofos de formación con experiencia docente tanto en Educación Media Superior (EMS) como en Educación Superior (ES) y también a docentes sin formación disciplinar pero que imparten asignaturas de filosofía en la EMS.
Sin duda, grandes retos para la nueva titular de la SEP que tiene desde ahora y en menos de dos años, grandes temas por atender teniendo como única herramienta el voto de confianza de algunos sectores de maestros y maestras que todavía confían en la 4T y, por supuesto, el del presidente. Veremos.
Después de un prolongado año escolar nos encontramos a unos días para el inicio del nuevo ciclo 2022-2023, todo parece indicar que será diferente, no solo por la naturaleza de regresar totalmente a la presencialidad y bajo el conocimiento de la estructura del nuevo Plan de Estudios de Educación Básica ( piloto). Al inicio del ciclo escolar se tiene programada la fase intensiva del CTE para los docentes en dos momentos, en el primero se realizará una valoración diagnóstica de los aprendizajes y el diseño de un plan de atención para resarcir el rezago educativo de los años anteriores; sin embargo habrá que recordar que los resultados en el pasado ciclo no muestran la realidad del proceso educativo, en algunos escenarios dadas las vicisitudes en las que se desarrollaba la educación se dio pauta para validar los aprendizajes de los alumnos, bajo esa circunstancia los docentes tendrán que diseñar diferentes alternativas que permitan fortalecer las trayectorias educativas y con ello fortalecer la idea de la Nueva Escuela Mexicana.
Al ver todo eso en retrospectiva, creo que como sociedad, y a pesar de las dramáticas cifras que retratan los estragos causados por la pandemia, tenemos muchas oportunidades de hacer las cosas mejor que como las hacíamos y de retomar todo lo bueno que nos dejó esta pandemia, como ver la infinita resiliencia de nuestra niñez. De ahí, ojalá nunca olvidemos el involucramiento en el aprendizaje, en las emociones de nuestras niñas y niños, en la cercanía, el apoyo y la solidaridad. En el poder de las relaciones (porque juntos llegamos siempre más lejos) y en el verdadero valor de las instituciones que nos forman, que son la familia y la escuela.
El 09 y el 12 de agosto se conmemoraron dos Días Internacionales de relevancia: de los Pueblos Indígenas, y de la Juventud, respectivamente.
Ambos sectores poblacionales son considerados de vulnerabilidad. Los dos guardan importancia crucial en México, y ambos se reflejan en nuestra Constitución.
El Presidente de la República nombró a Leticia Ramírez Amaya, Directora de Atención Ciudadana, como Secretaria de Educación Pública.
Egresó de la Escuela Nacional de Maestros y es antropóloga e historiadora por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). También participó en la organización “OIR. Línea de Masas”, una de las múltiples fracciones del maoísmo.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.