Como he discutido anteriormente en esta columna, la sociedad en México sí desea que haya menores niveles de desigualdad pero, al parecer, tiene una confusión sobre cómo lograrlo. Pero sí hay un camino posible: invertir más y mejor en la educación de nuestras niñas, niños y jóvenes. Para ello, no queda más que reorganizar el gasto del gobierno o recaudar más: éste debería ser el debate de todos los días.
Sin duda, el rumbo que está tomando México con respecto a la educación de niños y jóvenes es erróneo, ya que, de ninguna manera se está considerando eso precisamente, la educación que, necesariamente, habría de comprender una formación total, y no solo en lo que se refiere al ámbito escolar, sino también familiar y social.
Analizar la situación de los sindicatos mexicanos y su papel en la vida nacional resulta complicado, primero porque es un tema que aparentemente no ha cambiado desde sus orígenes y segundo porque son pocos los expertos y los medios que brindan contenido tan especializado.
Me parece importante reflexionar sobre el comportamiento que debe tener el docente, en el sentido de entender y aplicar las normas, sobre todo en estos tiempos de cambios y renovaciones, y con esto “crear condiciones que favorezcan el aprendizaje y hagan posible la conciliación de necesidades e intereses diversos en un espacio común” (Landeros y Chávez, 2015. P 35). Pues el ejercicio educativo impactará en el comportamiento de las próximas generaciones.
¿Es posible rotular de revolucionaria la pedagogía de Jorge Luis Borges? A continuación, advertiremos que sí. Aunque parezca un cuento fantástico, este mítico escritor inspira mi labor pedagógica. Maestro adelantado a su época, promovió en sus estudiantes, la producción de contenidos sobre aburridos exámenes destinados al olvido.
Hace algunas semanas, el desencuentro entre el presidente López Obrador y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) generó un debate significativo al interior de las fuerzas políticas progresistas del país, a propósito de la relación entre la 4T y los movimientos sociales, así como al estado del sistema educativo nacional. Ahora que las aguas se han calmado un poco, resulta conveniente volver al problema para desentrañar su complejidad y buscar caminos que permitan construir políticas de alianzas en clave progresista, y así avanzar en la resolución de temas pendientes que aún persisten en el sector educativo nacional. Para tal tarea, reconstruiremos el proceso que ha conducido hasta la situación actual, en cuatro momentos clave con una reflexión final. Con este trabajo no propongo agotar el tema, sino abrir de nueva cuenta un debate fundamental para el porvenir de la política y la educación nacional.
Algo que parece todavía no quedar claro respecto a la calidad de la educación en México es que está se encuentra íntimamente ligada a la calidad del magisterio por lo que, si queremos mejores estándares educativos como Nación, es importante apostarle a mejorar no solo la calidad laboral de las y los docentes, sino también su calidad de vida.
Apoyar la construcción de diálogos y textos reflexivos en el aula con oportunidades de interacción y recursos discursivos y estructurales, puede ser una de las múltiples rutas que la maestra Cynthia –y tantos otros como ella– puede implementar para que los estudiantes avancen en sus habilidades comunicativas mientras participan en prácticas sociales de lenguaje.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.