Académicos del departamento de Educación de la Universidad Iberoamericana, desarrollaron ponencia en el XVI Congreso Nacional de Investigación Educativa (CNIE) organizado por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) sobre metodología que permitiera conocer experiencia directa de niños y niñas a raíz de investigación realizada en pandemia.
Esta semana Erick Juárez Pineda, director editorial del sitio Educación Futura, escribió en redes sociales digitales lo siguiente: “Dice la Secretaria de la SEP, Delfina Gómez Álvarez (@delfinagomeza) que está atenta a los comentarios, pues está reunida con Adela Piña Bernal (@Adela_PBernal), titular de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (@USICAMM_OFICIAL).”
Fue un diálogo memorable con el investigador Pedro Hernández de la Universidad de Tenerife, cuando afirmó que para miles de niñas y niños la única ventana que tenían de acceso a la cultura era la docente o el docente que tenían enfrente. Hoy esta frase memorable cobra más vida y más sentido. Si bien niñas y niños tienen acceso por vía de las redes electrónicas o por el internet a infinidad de información, las ventanas de la cultura se acceden por otra vía. Las maestras y los maestros están obligados a cultivarse para favorecer que otras y otros logren tener puntos de contacto con la cultura a través de sus palabras y de sus acciones.
La pandemia y sus repercusiones en México ha sido un amplio tema de discusión en los últimos meses. De esta conversación pública, me parece valioso resaltar un cambio de perspectiva que se ha manifestado en muchos padres de familia en relación a cómo se debe o puede educar a los niños a partir de los tiempos que nos ha tocado vivir. Como profesionista de la educación, he sido testigo de esta metamorfosis educativa y me parece útil y necesario analizarla para entender hacia dónde nos dirigimos en los próximos años en este sector.
Todos los alumnos de educación básica pasarán de grado. Fue eliminada la reprobación en preescolar y el primer ciclo de primaria, Acuerdo número 11/0319. Se acredita con el solo hecho de haber cursado el grado correspondiente (Artículo 11 fracciones I y II). Asimismo se establece que los educandos que cursen el primero o segundo de preescolar así como el primero o segundo de primaria serán promovidos al siguiente grado automáticamente (Artículo 12 fracción I y II respectivamente). De igual manera para el caso del resto de los grados así como también en el caso de la educación secundaria al menos en el ciclo escolar 2020 - 2021 según el Acuerdo número 16/06/21, numeral tercero que a la letra señala: “la calificación mínima a señalarse en la boleta (…) será de 6”. Dicha disposición se reitera mediante el Oficio No. DGAIR-DGDC/391/2021, numeral sexto del anexo, estableciendo que “la calificación mínima que deberá registrase en la boleta de evaluación de los educandos del nivel educativo de primaria y secundaria, no podrá ser inferior a 6.”
Las autoridades laborales y los medios de comunicación han implantado la percepción errónea de que el sindicato petrolero no tiene líder por la ausencia de Romero Deschamps y que el SNTE sí tiene líder en la persona de Alfonso Cepeda Salas. En realidad los dos sindicatos están en el mismo caso.
Recientemente me di la oportunidad de ver la película titulada La Vocera, recomendada por un buen amigo quien conoce mi interés por atender a la diversidad de grupos estudiantiles universitarios y también que, a través de los resultados obtenidos de algunos análisis, se han realizado propuestas y concretado acciones relevantes, tanto para alumnos indígenas como para alumnos con discapacidad. El discurso de su protagonista inspiró el tema para este escrito, ya que, al hacer un recuento de los logros obtenidos, se hace evidente la necesidad de continuar, vigilar y desarrollar acciones complementarias de manera permanente, hasta consolidar estas iniciativas. Lo logrado, aunque significa un gran avance, no es suficiente, no se deben echar las campanas al vuelo; hay que seguir insistiendo en el tema para perfeccionarlo y, cultivar en los participantes, el sentimiento de lucha, de autocrítica, de mejora permanente, de no conformismo.
Una de las pocas cosas que los investigadores y políticos compartimos es la necesidad —ineludible— de pensar y plantear un problema. Los primeros para poder contribuir a un campo de estudio y los segundos para diseñar políticas públicas que sean efectivas. Es decir, que den resultados para todas y todos.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.