La semana pasada recogimos aquí algunos de los principales logros y avances que la UNAM consiguió durante el rectorado de José Narro Robles. No obstante los rasgos positivos del diagnóstico, el propio titular de la rectoría ha reconocido y comentado algunas insuficiencias del trabajo desarrollado.
En la Universidad Nacional Autónoma de México corre la cuenta regresiva para el cambio de rector. Cumplidos dos periodos cuatrienales con el doctor José Narro Robles al frente de la institución, la renovación del puesto habrá de recaer en alguna de las candidaturas que registre la Junta de Gobierno de la UNAM en las próximas semanas. Cumplido el periodo de consulta y designación a cargo del órgano colegiado de gobierno, el nuevo rector o rectora iniciará funciones el próximo 17 de noviembre.
En 1999 la UNAM vivió uno de los años más complejos de su historia. En enero de 1997 fue nombrado rector Francisco Barnés de Castro, previamente director de la Facultad de Química y secretario general de la Universidad.
Crece el número de egresados del sistema de educación superior con dificultades para ingresar al mundo del trabajo. Crece la proporción de jóvenes que, contando con título universitario, incluso posgrado, se ve obligada a emplearse en trabajos que no corresponde a su preparación o área de competencia. Crece, asimismo, la cifra absoluta y relativa de personas con formación universitaria en condición de desempleo temporal o crónico. La magnitud e importancia de la problemática es tal que las principales agencias multilaterales, la banca internacional de fomento y otros organismos supranacionales, han abordado el tema para dimensionar su magnitud, caracterizar sus efectos económicos y sociales, y proponer algunas vías de solución.
El nuevo secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, tomó posesión del cargo el pasado 27 de agosto. Ese día, reunido con los subsecretarios y directores generales de la SEP, indicó que el principal objetivo de su gestión sería avanzar en la concreción de la reforma educativa que inició su predecesor: “Seguiremos trabajando para que salga adelante e implementemos la reforma que inició el licenciado Chuayffet”. (Excélsior, 27 de agosto 2015, nota de Lilian Hernández).
El 17 de julio de este año Alejandra Barrales Magdaleno tomó posesión como titular de la Secretaría de Educación del Distrito Federal (SEDU), para desarrollar nuevas políticas educativas en lo que resta del periodo de Miguel Ángel Mancera. Desde sus primeras expresiones públicas la nueva secretaria hizo énfasis en la necesidad de brindar apoyos a los jóvenes que no consiguen ingresar a las instituciones públicas de educación superior de mayor demanda: la UNAM, el IPN y la UAM. Los estudiantes rechazados.
La reforma educativa instaurada durante en la presidencia de Enrique Peña Nieto ha sido criticada, entre otros aspectos, por estar concentrada en aspectos fundamentalmente normativos, administrativos, y en todo caso de régimen docente. Se dice, en este sentido, que se trata de una reforma eminentemente laboral con escaso sustento pedagógico.
Los resultados del Distrito Federal en la prueba aplicada este año a los estudiantes de último año de las instituciones, públicas y privadas, de enseñanza media superior generó, en el ámbito de la opinión pública, una respuesta generalizada que va de la extrañeza al cuestionamiento de la gestión educativa en la capital del país.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.