Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.
Sobre ello, Óscar del Río, comisionado de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), celebró esta decisión, destacando que ello confirma la participación de México en PISA tras la afirmación del presidente AMLO de que el país formará parte de esta evaluación internacional. La prueba PISA, que se aplica a estudiantes de 15 años, es crucial para medir el rendimiento académico en matemáticas, ciencia y lectura.
En su conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a denunciar las agresiones por parte de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) contra policías capitalinos la semana pasada. Durante el ataque, se lanzaron piedras arrancadas de las banquetas de la Corte a las fuerzas del orden en Palacio Nacional.
En todos los países del mundo la educación pública es un servicio que presta el Estado y las autoridades constituidas tienen el poder sobre el sistema. Los integrantes del alto funcionariado son miembros del partido gobernante o políticos leales al jefe del Estado en regímenes no democráticos. Para la administración diaria del sistema educativo, los líderes políticos descansan en una burocracia profesional cuyos miembros ingresaron al servicio público mediante méritos demostrados por credenciales y desempeño. Esto en los países maduros.
Hay frases e ideas que te sacuden y se te quedan reverberando en la cabeza. Me pasó hace poco leyendo un libro de Bernardo Mabire: Políticas culturales y educativas del Estado mexicano de 1970 a 1997. Aquí la cita:
Uno de los mayores desafíos ante procesos de cambio, que implican transformaciones institucionales y culturales profundas, es lograr que los actores involucrados comprendan los cambios y se apropien de ellos. No es sencillo comunicar efectivamente lo que se pretende lograr y cómo es que un cambio en las prácticas enraizadas beneficiará a los involucrados y a la sociedad. Es también perfectamente comprensible que la incertidumbre genere resistencias. La reforma educativa no es la excepción; entre otras cosas, porque incluye entre sus puntos más controvertidos la instauración de un servicio profesional que asegure que el ingreso a la docencia y la promoción a cargos directivos, así como la permanencia en la carrera docente en la educación obligatoria se lleve a cabo mediante concursos de oposición y evaluaciones de desempeño que garanticen la idoneidad de quienes realizan dichas funciones.
La semana pasada tuve el privilegio de asistir al Segundo Congreso Latinoamericano de Medición y Evaluación Educacional (Colmee 2015), un espacio organizado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), dirigido a académicos, especialistas e investigadores dedicados a la medición educativa, el tema central fue la evaluación de docentes y directivos escolares, menudo tema en un marco actual lleno de escepticismo y profundas polarizaciones entre un cúmulo de expertos en la materia.
Dice el diccionario que la credibilidad es la cualidad de ser creíble (RAE). Steven Shapin complementa esta definición y afirma que la credibilidad es...