Al momento

Educación Media Superior ¿qué hay que fortalecer en 2013-2018?

¿Qué ha pasado con la Educación Media Superior en...

Chihuahua, sede del Foro Regional sobre Educación Media Superior

  Chihuahua Con miras a cumplir los objetivos del gobierno de...

Académicos vigilarán consulta sobre modelo educativo

Los foros de consulta para revisar el modelo educativo...

El proyecto de ley de ciencia: retroceso federalista

El 5 de junio de 2002 se publicó la Ley de Ciencia y Tecnología que reemplazó la efímera Ley para el Fomento de la Investigación Científica y Tecnológica de 1999. La idea original consistía en modificar la Ley de Fomento en tres aspectos: creación de un Consejo General; mecanismos específicos de coordinación intersecretarial: ampliación de funciones del Foro Permanente de Ciencia y Tecnología. Además, algunas modificaciones derivadas de la decisión del ejecutivo para que el Conacyt ejerciera, de manera exclusiva, la función de coordinación sectorial previamente encomendada a la SEP.

La iniciativa presidencial, remitida a las cámaras en diciembre de 2001, se acompañó de una propuesta de ley orgánica del Conacyt. El debate sobre la reforma a la Ley de Fomento abrió espacio a la presentación de propuestas a cargo de representantes de los sectores académico y productivo, así como a representantes de organismos estatales de ciencia y tecnología. Ocurrió lo que hoy se llama “parlamento abierto” y funcionó, porque les hicieron caso. Además, no sobra recordarlo, en el dictamen de las iniciativas las comisiones de las cámaras trabajaron en conferencia, es decir en forma unificada.

Las comisiones tomaron en cuenta las propuestas de la consulta, así como el punto de vista de los legisladores participantes. Como primera medida, se decidió modificar la iniciativa presidencial de reformar la Ley de Fomento y, en cambio, emitir una nueva Ley de Ciencia y Tecnología. Además, ampliar y diversificar la fórmula de gobernanza contemplada en la iniciativa original.

Uno de los aspectos de mayor relevancia en el debate fue el de instrumentos para impulsar la regionalización y descentralización de la ciencia y la tecnología. Desde finales de los años ochenta y durante los noventa varias entidades federativas establecieron consejos locales de ciencia y tecnología, así como instancias de distinto nivel para el fomento y promoción de estas actividades en el ámbito de las entidades. En noviembre de 1998 se constituyó, bajo la figura de asociación civil, la Red Nacional de Consejos y Organismos Estatales de Ciencia y Tecnología (Rednacecyt) que, en su fundación, agrupó a las representaciones de Coahuila, Durango, Guanajuato, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa y Tamaulipas y que, con el tiempo, agremiaría a la totalidad de los consejos estatales u organismos equivalentes.

Sobre esta base, se incorporaron al proyecto de la Ley de Ciencia y Tecnología de 2002 la creación de una Conferencia Nacional de Ciencia y Tecnología, como mecanismo de coordinación entre Conacyt y los gobiernos de las entidades federativas. La conferencia tendría el encargo de participar en la elaboración del Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación; apoyar la descentralización de los instrumentos de apoyo; proponer acuerdos de coordinación; hacer propuestas al Conacyt en materia de política científica, de organización y normativas para el fomento a la ciencia y la tecnología en el ámbito de las entidades federativas, entre otras.

Tras la aprobación de dicha ley, los estados se dieron a la tarea de emitir sus respectivas normas de ciencia y tecnología, proceso que, en la mayoría de los casos, tuvo lugar en la primera década de este siglo y culminó en los años de la segunda década. Es interesante constatar que las normas estatales difieren entre sí tanto en extensión como en la temática incluida y que no están formalmente subordinadas a la Ley de Ciencia y Tecnología de 2002, sino que han convivido con esta. En resumen, hasta el día de hoy, cada entidad cuenta con su propio consejo de ciencia y tecnología, planes y programas de alcance estatal, al menos una instancia en la administración pública local para la atención del tema, y su propia ley en la materia.

Esta forma de organización será modificada, en aspectos sustantivos, en caso que se apruebe, en sus términos, la propuesta de Ley de General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación que ha propuesto Conacyt y que se espera legislar en el próximo periodo ordinario de sesiones de la legislatura federal.

Varios son los aspectos que implican un retroceso en el federalismo de la actividad científica. En primer lugar, se elimina la Conferencia Nacional de Ciencia y Tecnología, con ello, la representación de las entidades federativas en el diseño, implementación, gestión y administración de la política nacional de ciencia y tecnología. Tampoco se prevé la representación plena de dichas entidades en los órganos colegiados para el gobierno del sistema nacional. En segundo lugar, la distribución de competencias planteado en el proyecto de ley general omite formular las competencias de la Federación y, en su caso, las atribuciones concurrentes entre Federación, estados y municipios. Únicamente establece competencias para las entidades y los municipios. Éstas quedan mayoritariamente sujetas a las “bases, principios y fines de la política pública previstos en esta Ley”, la política nacional, indica el proyecto, es responsabilidad de la Federación a través del Consejo Nacional, por lo tanto las facultades de las entidades federativas quedan acotadas a su observancia. Además, al tratarse de una ley general, los estados y la Ciudad de México deberán modificar o abrogar sus leyes para adecuarlas al contenido de la primera.

En materia de financiamiento para las actividades científicas en los estados el proyecto de ley es poco claro. En lugar de proponer los medios e instrumentos para garantizar el acceso de las entidades a los recursos públicos correspondientes, se limita a señalar la posibilidad de que los gobiernos locales puedan “promover y proponer, ante las autoridades competentes, criterios y esquemas de distribución participativa de las Aportaciones Federales vigentes en el marco del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal y de los convenios suscritos para ese efecto, con el propósito de garantizar la obligación del Estado de apoyar la investigación humanística y científica, el desarrollo tecnológico y la innovación” (artículo 23). Si se toma en cuenta la reciente extinción de los fondos mixtos que apoyaban la realización de proyectos de investigación e iniciativas similares en los estados, el panorama no es alentador.

 

Twitter: @blogroberto

Comentarios

Lo último

El gabinete 2024, las ciencias y las humanidades

Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.

Educación: Un desafío común, una solución colectiva

Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!

Monstruo bicéfalo

En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Termina un ciclo de Vía Educación

En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo:  Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.

Newsletter

spot_img
spot_img

El primer año de bachillerato, el mayor desafío para la retención escolar: investigadores

Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.

Óscar del Río: ‘PISA 2025 sí va’ tras confirmación de la SEP

Sobre ello, Óscar del Río, comisionado de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), celebró esta decisión, destacando que ello confirma la participación de México en PISA tras la afirmación del presidente AMLO de que el país formará parte de esta evaluación internacional. La prueba PISA, que se aplica a estudiantes de 15 años, es crucial para medir el rendimiento académico en matemáticas, ciencia y lectura.

Pide AMLO a CNTE no usar violencia en sus manifestaciones. “Entregaré costal de piedras”, advierte

En su conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a denunciar las agresiones por parte de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) contra policías capitalinos la semana pasada. Durante el ataque, se lanzaron piedras arrancadas de las banquetas de la Corte a las fuerzas del orden en Palacio Nacional.