Convocar a elecciones presidenciales o intermedias, no es lo mismo que convocar a un regreso a clases presenciales en las escuelas, y esto, supongo, ya lo tienen claro en la presidencia de México.
No basta un deseo, sano, como lo es, para lograr el segundo propósito. Se requiere, además de una narrativa triunfalista, poner en marcha una serie de acciones educativas y de salud que permitan garantizar un retorno seguro a las escuelas, pues la vida misma es la que está en juego. Un asunto nada menor y sí de mucha importancia para los seres humanos, en este caso, para los mexicanos.
Ojalá que la simpatía por la figura presidencial o hacia la toma de decisiones políticas sin un fundamento médico o de salud, influyeran, de manera decisiva, para que los contagios por el SARS-CoV-2 no se propagaran a la velocidad en que lo hace en los seres humanos. Ojalá que las declaraciones presidenciales que, al inicio de esta contingencia, invitaban a “abrazarse porque no pasaba nada” o bien que, con estampillas en mano, se pusieran como ejemplo “protector” contra el virus, pudieran haber evitado el fallecimiento de más de 230 mil personas y los más de 2 millones 400 mil casos confirmados (El Financiero, 2021).
Momentos álgidos se vivieron en los últimos días del ciclo escolar 2020-2021; por un lado, diversas expresiones se observaron en diferentes medios de comunicación derivado del mensaje que, la Secretaría de Educación, Delfina Gómez, dirigió al magisterio nacional en el video para la Octava Sesión del Consejo Técnico: “por instrucciones del Presidente de la República, se siguió cubriendo el salario y prestaciones del personal educativo durante la pandemia”
Con la Reforma Integral a la Educación Básica (RIEB) implementada en preescolar en 2004, secundaria en 2006 y primaria en 2008, se dio vida a lo que el magisterio conoció como el Plan de Estudios 2011; no obstante, años después, este mismo magisterio transitó al tan renombrado modelo educativo y propuesta curricular Aprendizajes Clave para la Educación Integral justo a un año de que el gobierno peñanietista dejara Palacio Nacional.
A mi mente vienen las diversas manifestaciones de rechazo e indignación magisterial que produjo la mal llamada reforma educativa de 2013. De la noche a la mañana, las maestras y maestros fueron catalogados como idóneos y no idóneos, dependiendo de los resultados de un concurso de oposición que no daba cuenta de lo que sucedía, o podía suceder, en un salón de clases.
Desafortunadamente las maestras y maestros no conocieron los lineamientos que la Secretaría de Educación Pública (SEP) tendría que haber emitido para establecer un sistema de seguimiento y apoyo para estudiantes de educación preescolar, primaria y secundaria con el objetivo de procurar su permanencia y continuidad académica tal y como lo estableció el Acuerdo 12/06/20 por el que se informó de diversas disposiciones oficiales para evaluar el ciclo escolar 2019-2020, mismo que se vio afectado por la contingencia sanitaria.
Corrían los primeros meses del 2012 y se anunciaba con bombo y platillo el estreno del documental absurdamente llamado “De Panzazo”, mediante el cual, según sus directores Carlos Loret de Mola y Juan Carlos Rulfo, se abordaba el tema de la crisis de la educación de México.
De la reforma a la reforma educativa de 2013 se desprendieron sus leyes secundarias, entre ellas, la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMM) cuyo objeto, de acuerdo al artículo 1º de dicha ley, consiste en: I. Establecer las disposiciones del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros en sus funciones docente, técnico docente, de asesoría técnica pedagógica, directiva o de supervisión, con pleno respeto a sus derechos; II. Normar los procesos de selección para la admisión, promoción y reconocimiento del personal que ejerza función docente, directiva o de supervisión, y; III. Revalorizar a las maestras y los maestros, como profesionales de la educación, con pleno respeto a sus derechos.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.