Mientras los encabezados de los periódicos nacionales evidencian una lucha férrea y desencarnizada por el control del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dada la pronta elección de sus Directivas Seccionales; la verdad de las cosas es que, en cientos de escuelas, zonas escolares, unidades administrativas, académicas, etc., se vive la más pintoresca “tragicomedia mexicana”. El siguiente relato, como hay tantos en el magisterio, así lo demuestra:
El Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales que, en días pasados, dio a conocer el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dada la reforma laboral aprobada el 11 de abril de 2019 por la Cámara de Diputados y, por la de Senadores, el 29 de abril de ese mismo año, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 1 de mayo, también, de ese año; muestra la escasa – por no decir nula – democracia sindical a la que se supone, se aspiraba llegar desde inicio del actual gobierno y con el arribo de Alfonso Cepeda a la dirigencia de lo que fuera en algún momento: el sindicato más grande de América. ¿Cuántas veces habremos oído decir que, con la aprobación de nuevas leyes en materia laboral, se contaría con una democracia efectiva al interior de los sindicatos en México? Muchas; no obstante, la duda o incertidumbre siempre estuvo presente – al menos en quien escribe estas líneas – y hoy, con la emisión de ese documento, supuestamente armonizado con la Ley de Trabajo vigente, queda claro que la lucha por los derechos laborales de los trabajadores de la educación ha sido, es y será lo de menos; esto, porque en esencia, la “elección” de las directivas seccionales del SNTE, es una simulación más de quien encabeza la actual dirigencia nacional y, desde luego, de su Comité Ejecutivo Nacional.
Corrían los últimos días del mes de febrero de 2013 y, curiosamente, también eran los últimos días en libertad de La Maestra Gordillo, lideresa vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Claro, la mal llamada reforma educativa que impulsó el gobierno peñanietista necesitaba de “nuevos” aliados o, mejor dicho, de “subordinados”, que no se interpusieran en los intereses de un gobierno, cuyo Pacto Por México, había sentenciado la brutal agresión que sufrirían más adelante los maestros y maestras de México.
El 2000 recién iniciaba y, recuerdo muy bien, que por esos años el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) había lanzado una convocatoria para que, mediante un congreso extraordinario, se reformaran sus estatutos.
Debo reconocer que, en materia educativa, el actual gobierno ha propuesto diversas formas de participación de los actores que son parte del Sistema Educativo Nacional, pero también, de aquellos que no lo son o que no forman parte de éste. A mi juicio, este es un ejercicio que vale la pena rescatar, dado que los foros de consulta (y los parlamentos abiertos) que se han desarrollado en nuestro país, con la finalidad de que los ciudadanos presenten propuestas que pueden o no ser incluidas en las leyes secundarias o en un ordenamiento legal superior, ha permitido observar las múltiples realidades que vive México, repito, en el ámbito educativo.
El día había llegado; y mi corazón no dejaba de latir apresuradamente, lleno de júbilo y algarabía. Todas, absolutamente todas las emociones recorrían mi cuerpo. Y es que tales sensaciones no eran para menos; mis padres, justo el día en que cumplía 18 años, me habían permitido salir de fiesta por la noche con mis amigos. ¿El lugar? era lo de menos. En los pasillos de la escuela escuchaba decir que aquel “antro” era uno de los más concurridos y, por obvias razones, mi mente no dejaba de imaginar todos los momentos que pasaría con mis conocidos. ¡Sí, nos divertiremos!
Después de haber asistido al XV Congreso Nacional de Investigación Educativa (CNIV) del Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C., de regreso a casa, en alguna de las casetas de peaje que se encuentran en la autopista Acapulco-México, me encontré con los padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa; como parece obvio, éstos solicitaban una cooperación a los automovilistas que les permitiera continuar con la búsqueda de sus hijos. Ello me llevó a modificar, de cierta manera, la serie de ideas que ya tenía en mente con la intención de exponer lo que, desde mi punto de vista, logré percibir en uno de los eventos que es de los más importantes en México.
Años han pasado desde que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), fue considerado como la organización sindical más importante y poderosa de América Latina y, tal vez, del mundo entero. Y es que como bien sabemos, los orígenes del SNTE nos remontan a los movimientos sociales, cuya base se halla, en la exigencia de justicia para miles de trabajadores que, a diestra y siniestra, fueron explotados y humillados por un puñado de caciques y empresarios en México.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.