Hace unos días, en entrevista con Joaquín López Doriga, uno de los Secretarios de Educación Pública durante el pañanietismo, afirmó que la calidad de los docentes es la calidad de un Sistema Educativo; también refirió que por muchos años ese Sistema había estado cooptado por algunos líderes sindicales
Poco parece importarle, a la Secretaría de Educación Pública (SEP), la implementación del Plan de Estudios 2022. La realización de unos Consejos Técnicos Escolares (CTE) con material que, hasta cierto punto ya resulta repetitivo; una mínima o nula estrategia de seguimiento sobre la implementación de este plan o del empleo de los Libros de Texto Gratuitos
Es claro que, a nadie, en la Secretaría de Educación Pública (SEP) parece importarle el camino que sigue la educación en nuestro país y, mucho menos, lo concerniente a la implementación de un Plan de Estudios que, como sabemos, ha sido de los más cuestionados en los últimos años.
Más de dos décadas de constantes visitas a diversos contextos rurales e indígenas me han permitido confirman el letargo en el que se encuentra la escuela pública.
En los últimos días del 2023, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en su acostumbrada mañanera a pregunta expresa de los reporteros que ahí se encontraban volvió a tocar el tema de las jubilaciones y pensiones de los trabajadores incorporados al Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), así como de los trabajadores incorporados al Instituto de Seguridad y Servicio Sociales de los Trabajadores al Servicio del Estado (ISSSTE).
Durante el desarrollo del XVII Congreso Nacional de Investigación Educativa (CNIE) efectuado en la ciudad de Villahermosa, Tabasco, tuve la oportunidad de ingresar a varios espacios de diálogo derivados de informes parciales o finales que la misma indagación educativa ofrece día a día.
Bien se dice que la caricatura mexicana no sería la misma sin la obra de Eduardo del Río, Rius; le propongo entonces, imaginemos una caricatura donde Alfonso Cepeda, líder nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), sentado en una silla y apoyándose de una mesa, con papel y pluma en mano, escribe una carta al siempre querido y anhelado Santa.
¿Alguien esperaba que nuestro país obtuviera mejores resultados de los que había obtenido años atrás en la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes mejor conocida como PISA? Pregunto esto, desde luego, sin el ánimo de ser pesimista y, mucho menos desvalorizando la capacidad e intelecto de cada estudiante y/o docente que es parte de nuestro intricado Sistema Educativo Nacional (SEN).
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.