Años han pasado desde que las escuelas normales dejaron de figurar en el escenario político y educativo nacional como ahora lo están haciendo. Razones para ello fueron muchas y muy variadas y, por el momento, me limitaré a abordar las que desde mi perspectiva, han influido para que éstas hayan “perdido” el prestigio del que gozaron hace tiempo.
Recuerdo que hace algunos años, un grupo de estudiantes normalistas y quien escribe este texto, participamos en un concurso de poesía que la institución en la que nos encontrábamos, había organizado con la finalidad de fomentar una de las más bellas expresiones del ser humano entre las escuelas normales de la entidad.
Intentando comprender la serie de “cambios” que para las normales se vislumbran, me di a la tarea de indagar un poco sobre los movimientos que a partir del 2010 se han gestado para las instituciones formadoras de docentes, porque ello, pensaba, me llevaría a inferir algunas cuestiones relacionadas con este nivel educativo. Lamentablemente debo decirle, que después de buscar en varios lugares y portales que se encuentran en la internet, no encontré mucho; solo lo que la experiencia nos brinda cada día en la interacción con los compañeros de trabajo y autoridades oficiales y sindicales, y que absorbemos cotidianamente sin que, muchas veces, nos demos cuenta de ello.
En días pasados leía un texto que en este mismo espacio se publicó. El título, provocador en sí, hizo que detuviera mis actividades un momento y comenzara a leerlo. “Fin del monopolio de las normales: ¿quién ganará? Su autora, Blanca Heredia, reflexionó sobre la declaración que hizo el Secretario de Educación, Aurelio Nuño, en la que confirmó, que en el siguiente concurso para la obtención de una plaza docente “cualquiera con título universitario que obtuviera el puntaje adecuado podría acceder a una de éstas”. Anuncio que, a decir de ella, no fue un anuncio, dado que la Ley General del Servicio Profesional Docente publicada en el Diario Oficial de la Federación en septiembre de 2013, así lo contempla.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.