Desde que empezó su carrera rumbo a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, manifestó con claridad, su inquebrantable deseo de echar abajo la mal llamada reforma educativa que impulsó Peña Nieto. De hecho, en una de esas reuniones en las que por primera vez se reunieron el presidente en funciones (y su gabinete) y el Presidente Electo (y su respectivo equipo de trabajo), el tabasqueño, reafirmó su intención de cancelar una de las reformas de mayor “envergadura” del peñismo en México (La Jornada, 20/08/2018).
Después de la liberación de la maestra Gordillo en el mes de agosto de este año, las “aguas” que durante 5 año y medio permanecieron “quietas” en el magisterio mexicano, volvieron a agitarse. Como sabemos, su aprehensión, fue parte de una estrategia política que le significó al gobierno Peñista, un triunfo legislativo y educativo puesto que, a partir de tal detención, fue aprobada la mal llamada Reforma Educativa y, a decir de la propia autoridad, la recuperación de la rectoría de la educación para el Estado
Después del 1º de julio todo cambió. Uno de los más fieles aliados del peñismo, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), giró el timón como se esperaba. La reforma educativa que jamás se cansó de impulsar, dejó de ser bondadosa. La evaluación educativa, esa que tanto lastimó a los maestros y maestras de México por su carácter punitivo, ahora sí sería revisada. La capacitación y mejores salarios, simulados y/o fingidos a través del derroche de recursos de un ex Secretario de Educación, gris y parco como lo fue Nuño, ahora sí serían exigidos.
Recuerdo muy bien que el 2 de diciembre de 2012, un día después de que Peña Nieto asumió la Presidencia de la República, los dirigentes de los principales partidos políticos y éste firmaron en el Castillo de Chapultepec, algo que conocimos como el “Pacto por México”. Un pacto que, a decir de muchos, traería grandes beneficios para los habitantes de este país.
El tigre siempre estuvo ahí, sigiloso, al acecho de su presa. Su instinto natural surgió y la elección se definió.
Tuvo que esperar cinco largos años, padeciendo serios castigos – inmerecidos, por cierto –, pero sabedor de que algún día daría el golpe certero.
No, no se trató de un mal sueño; tampoco, de un imaginario que sólo habita en la mente de quienes piensan que la vida es la misma para todos. Claro, no todos viven en floridos campos fértiles; claro, no todos han vivido las penurias que la naturaleza impone y, para las cuales, no hay clemencia, solo la estrepitosa realidad de haber nacido en mundos diferentes.
La discusión sobre la educación normal que se ofrece en México a miles de estudiantes que egresan de nivel medio superior, tuvo un auge importante la semana pasada cuando, por un lado, docentes de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen” (BENV) y de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros (BENM), fijaron una postura de aplazamiento con relación a la propuesta curricular que la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) pretende imponer en las escuelas normales a partir del mes de agosto de este año. Dicho aplazamiento debe darse, en razón de 5 puntos que son, en ambos casos, coincidentes pero, en otros, diferentes dado que: el diseño curricular está en proceso; hay una carga excesiva de inglés en la formación docente; el descuido de la formación integral al dejar de lado el arte, la educación física, la formación histórica, filosófica y social; la emisión de convocatorias de las escuelas normales para nuevo ingreso (para el ciclo escolar 2018-2019) con el plan de estudios vigente (2012); la transformación de las escuelas normales no se reducen a propuestas curriculares, implica otros puntos como la gestión y autonomía; finalmente, como punto adicional, la BENV exige una auditoría que clarifique el destino de más de 2 millones de pesos destinados para capacitación y para el mejoramiento de escuelas.
El menosprecio por las escuelas normales ha sido una constante en lo que va de este sexenio. Razones para sostener mi dicho son muchos y muy variados; no obstante, permítanme argumentar algunos que, desde mi perspectiva, son los que destacan a partir de tal aseveración.
En días pasados, el documento: “Planes y Programas de Estudio de la Educación Normal. Documento Base. Transformación Pedagógica de Acuerdo al Nuevo Modelo Educativo (febrero 2018)”, estuvo circulando en las redes sociales, para ser más específico, en Facebook. Documento que, en pocas y resumidas palabras, refiere el rediseño curricular que la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), viene trabajando desde hace unos meses con la intención, a decir de esta última instancia, de “armonizar” la curricula del subsistema de educación normal con el modelo educativo que se implementará en todo el país en agosto de este año. Sí, así como lo leyó usted, este documento estuvo circulando en las redes sociales sin que la propia SEP o la DGESPE, emitiera un comunicado con relación a su autenticidad, es decir, para avalarlo o desmentirlo. Lo cual permite inferir, interpretar o deducir, que esa información es real, válida y acorde a lo que se ha venido trabajando, repito, desde hace unos meses en diversas entidades de la República Mexicana.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.