Ya fue promulgada la reforma constitucional en materia educativa, que se realizó a partir de la iniciativa que el presidente Andrés Manuel López Obrador envió al Congreso de la Unión el pasado 12 de diciembre del 2018. Es una reforma que modificó los artículos 3º, 31 y 73 de la Constitución y abrogó la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la Ley General del Servicio Profesional Docente.
La llamada reforma “educativa” colocó al magisterio en la incertidumbre y la precariedad laboral. Ahora la promesa del presidente electo de “abrogar, derogar o abolir la mal llamada reforma educativa” ha colocado en la incertidumbre también a las autoridades educativas, y ha agregado otra fuente de incertidumbre en el magisterio. Ahora la incertidumbre campea en todo el sector educativo, tanto en el magisterio como entre las autoridades educativas federales y estatales.
El apoyo solidario y espontáneo de la gente comienza a ser reemplazado por los cordones de seguridad de la policia, el ejército y la marina. Los medios comienzan a descalificar a los “amateurs” solidarios y a exaltar a los “expertos” de las fuerzas armadas…
El gobierno estableció dos mesas de diálogo, una con la CNTE (en Gobernación) y otra con el SNTE (en la SEP), obligado por la reacción de la opinión pública nacional e internacional contra el crimen de Nochixtlán, Oaxaca, y por la expansión territorial de la inconformidad del magisterio.
Más allá de ver a quién corren y a quién no, el INEE y la SEP, deben suspender indefinidamente los procesos de evaluación docente, para darse tiempo de mejorar su diseño y abrir e incluir en el diálogo y análisis a los profesores, a fin de que ellos mismos aporten elementos para su propia profesionalización, afirmó Alberto Arnaut.
Las Escuelas Normales (formadoras de docentes de educación básica) deben abrirse a las universidades pero no convertirse en una de ellas, es el consenso...
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.