Teniendo en el horizonte a dos grandes pensadores educativos como lo fueron Piaget y Vygotsky, lo que se denomina como la Nueva Escuela Mexicana (NEM) plantea que todos los que participamos del proceso de enseñanza y aprendizaje comprendamos el aquí y ahora de nuestra realidad y cómo es que llegamos a este punto; esto es, mirar desde la perspectiva histórica de las causas y las consecuencias. Nos plantea entonces preguntarnos qué hacemos, para qué lo hacemos, qué comprendemos y hacia donde vamos; entendiendo a la escuela, alumnos, maestros y comunidad como un todo. En ese sentido, una escuela situada en un contexto social y político ya dado trata de ser parte de la realidad de quienes ahí participamos.
Un buen director puede ser también el líder que la comunidad necesita para impulsar no solo el desarrollo de su escuela, sino también el de su entorno. Estamos en un momento estelar de aprendizaje comunitario que puede ser la llave que nos conduzca hacia el camino del éxito y el desarrollo social que tanto reclamamos y que tanto deseamos por el bien de nuestro país. Ojalá tengamos más directores comprometidos como ustedes, estimados compañeros.
El normalismo debe adaptarse y entrar al juego universalista de las profesiones porque de ello depende básicamente su supervivencia. Renovarse o morir hoy en día es la premisa más urgente del sector de las instituciones de formación docente, porque las circunstancias actuales ya no dan margen para que la docencia sea una profesión de estado o circunscrita para un único sector laboral; se requiere permitir al normalismo que siga abriendo su horizonte de formación y comprenda que la educación hoy ya no puede estar circunscrita a la escuela y el aula. Ante la emergencia mundial por la pandemia de la Covid-19, las escuelas cerraron para voltear al mundo y ese mundo ahora debe encontrarse de nuevo con la escuela ahora como una institución que nos acompaña en el camino de la vida, pero que ya desde hace mucho tiempo no tiene el monopolio del conocimiento.
Durante mucho tiempo se buscó en nuestro país darle identidad a las supervisiones escolares y jefaturas de sector; durante mucho tiempo se les consideró como meros agentes de revisión o fiscalización, figuras inertes y duras ajenas a toda la dinámica escolar diaria. Su modelo se acercaba más al estilo autoritario vigente hasta no hace mucho tiempo, en el que pesaba más el significado simbólico de la autoridad recia y dura, totalmente al margen de su desempeño en el trabajo diario.
A nivel normativo y pedagógico, se puede expresar la mejora de la calidad educativa de las escuelas como el logro (medible y verificable) de los aprendizajes, esto es, frente a una curricula nacional y estandarizada, qué tanto nuestros alumnos logran o no aquellos objetivos de aprendizaje; aunado a ello, se considera también la permanencia de ambientes de convivencia que propicien el desarrollo integral de todos los alumnos y por consecuencia, de la comunidad. Esta mejora puede ser propiciada principalmente por las prácticas docentes, las cuáles pueden ser catalizadores importantes de mejora educativa, porque parten del sentido de conocer a los alumnos, saber sus necesidades y en consecuencia, adoptar una forma de trabajo que despierte el interés y el gusto por estudiar, no como una mera actividad obligada, sino como un estilo de vida, que a su vez, también es concordante con los fines que busca la normatividad curricular.
En pleno año 2018, los mexicanos nos encontramos ante una situación sumamente interesante de interacción y replanteamiento de lo que deseamos lograr como nación dentro de un mundo globalizado y complejo teniendo a la educación como uno de los pilares más importantes para lograrlo. Nadie podría contradecir esta aseveración, o per se, estar en contra de la aplicación y vigilancia de un derecho humano fundamental. Frente a esta demanda totalmente legítima del colectivo social de nuestro país, encontramos un panorama que desgraciadamente por lo enrarecido y absoluto no permite ver con frialdad las opciones que pueden ayudarnos a salir de nuestra condición de atraso.
Uno de los principios pedagógicos de la casi extinta RIEB, era el de planificar para potencializar el aprendizaje. No por ello debe eliminarse de la aplicación del nuevo modelo educativo. El proceso enseñanza aprendizaje no se circunscribe a mera “transmisión” y apropiación de conocimientos. El investigador multireconocido Phillippe Perrenoud define una competencia como la: “capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos, pero que no se reduce a ellos” (Vargas 2005); así también, define los conocimientos como representaciones de la realidad que han sido construidos y recopilados conforme a la experiencia y la formación.
Para nadie en el sector educativo mexicano son extraños los conceptos de liderazgo y gestión educativa como una parte central de la organización escolar y la autonomía de trabajo que indica la directriz normativa de la Secretaria de Educación Pública aplicable a las escuelas públicas básicas de nuestro país.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.