Los acontecimientos recientes han subrayado, una y otra vez, el vacío de la propuesta educativa; y se han tornado cada vez más negligentes y aberrantes. La atrocidad se presenta, de día y de noche, en la represión de movimientos que están en contra de la aplicación de la reforma laboral, para el sector educativo.
En lo que va del “año clave”, los hechos educativos que se van registrando, se anuncian como “bien intencionados”, pero en la realidad apuntan en sentido contrario. Esta enmarañada configuración educativa viene asentando lo establecido desde la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPF) de 2013. Me refiero al concurso de oposición para ingresar a la docencia de nivel básico y medio superior.
El pasado 6 de noviembre, se dieron a conocer los resultados de PLANEA Básica 2015. Los representantes del INEE y la SEP, en conjunto, mostraron los resultados (incompletos), relativos a la prueba muestral aplicada a 28 de las 32 entidades federativas. Los resultados son referentes a 2’645,573 alumnos, en 105,404 planteles educativos.
Desde el inicio de este sexenio se nos prometió que aparecería un Plan Integral de Diagnostico, Rediseño y Fortalecimiento de las Escuelas Normales. Acto seguido, se realizaron Foros de consulta, los que se presentaron las perspectivas de directivos, docentes y alumnos de educación normal. Y en este año, empezó a correr el rumor de que presentarían ese Plan Integral, en el mes de agosto de este año.
Ya casi llegamos a la mitad del camino de la última versión de reforma educativa. Desde la aparición de la iniciativa de reforma al artículo tercero (10 de diciembre, 2012) hasta ahora, se han registrado muchos eventos para aplicarla. Sin embargo, entre la paranoia de los docentes, los documentos oficiales, las investigaciones y los señalamientos mediáticos, a muchos nos importa saber cómo va la reforma en educación.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.