El rezago educativo que ha afectado, por lo menos hasta 2006, a casi la mitad de la población joven y adulta latinoamericana, el Secretario de la Organización...
De no haber sido por mi maestra de sexto grado, probablemente nunca habría aprendido a escribir correctamente. Una vez, tímidamente, le confesé que no manejaba bien las reglas que gobiernan dónde y cuándo poner tildes, esos signos que pueden cambiar el significado de una palabra e incluso una frase. Ella hizo un esfuerzo especial para asegurarse que las aprendiera.
En la sociedad del conocimiento en la que vivimos en este siglo XXI, el capital humano es el principal activo de un país, de una empresa, de un individuo. En particular, en economías emergentes es la única forma de pasar a un nuevo estadio de desarrollo, que demanda mayor competitividad y productividad, es aumentar substancialmente los niveles de capital humano. Sin calidad educativa...
Potenciar la integración académica y cultural de la región bajo una estrategia conjunta, que promueva a la vez la calidad académica, es el objetivo del acuerdo...
Profesores excelentes: Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe es la publicación más reciente de la Serie del Foro sobre Desarrollo de América Latina, del Banco Mundial, que desde 2003 ha aportado investigaciones exhaustivas para tratar los problemas sociales y económicos más urgentes de la región.
La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) México, realiza el Primer Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Posgrado de Ciencias Sociales (CLEPSO), que reúne a cerca de 500 alumnos y a 180 ponentes de 50 instituciones de educación superior de la región, provenientes de 11 países, para tratar temas como Estado y gobiernos en América Latina, así como reflexionar en torno al estado actual de las políticas educativas locales, regionales y globales.
El índice de analfabetismo en México ha permanecido intacto en diez años; cerca de 6.8 por ciento de la población mayor de 15 años. Ahora la cifra alcanza unos seis millones de mexicanos que no saben leer ni escribir, aseguran los expertos. El índice permanece, la cifra aumenta.
El tiempo que se desperdicia del horario de clases en México, como en gran parte de Latinoamérica, es equivalente a un día por semana. No habrá aprendizajes sin que estas malas prácticas se modifiquen, señaló Bárbara Bruns, encargada del Banco Mundial (BM) para la educación de América Latina y el Caribe.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.