Marx Arriaga y Aurelio Nuño se enfrentaron en un debate sobre las diversas visiones de la educación en México. Fue un desencuentro lleno de acusaciones y descalificaciones que no solo sería ganado con datos, sino también con elementos narrativos.
Este debate, nacido de un reto lanzado por Aurelio Nuño a Marx Arriaga, resultó un ejercicio interesante que no puede, ni debe, tomarse a la ligera; ni mucho menos, enmarcarlo en análisis simplones que vengan desde la ignorancia, las filias y las fobias.
Hace unos días, en entrevista con Joaquín López Doriga, uno de los Secretarios de Educación Pública durante el pañanietismo, afirmó que la calidad de los docentes es la calidad de un Sistema Educativo; también refirió que por muchos años ese Sistema había estado cooptado por algunos líderes sindicales
En su número anterior nexos (490) presentó una revisión profunda de la reforma educativa. En 10 artículos, preparados por expertos destacados en diversos ámbitos de la educación, se ponderan con datos y evidencia los avances y limitaciones de las principales políticas públicas derivadas de la reforma. Junto con este ejercicio de revisión me parece importante abordar dos preguntas fundamentales: ¿por qué y para qué se hizo la reforma educativa?
Aún no se enfriaba la silla de la que se levantó Aurelio Nuño en la Secretaría de Educación Pública (SEP), cuando José Antonio Meade, precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ya estaba sentado frente a los dirigentes de Nueva Alianza buscando su apoyo corporativo al más rancio estilo priista. Como se recordará, el Partido Nueva Alianza (Panal) fue una creación, en 2005, de la dirigencia magisterial conducida por Elba Esther Gordillo y cuyo allegados y familiares quisieron ocupar puestos de elección popular. Es posible que el Panal haya ayudado, en 2006, a ganar al entonces presidente Felipe Calderón (Acción Nacional) frente a su más cercano contrincante: Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Aurelio Nuño ha presentado su renuncia como titular de la Secretaría de Educación Pública, tomando su lugar Otto Granados, quien hasta hoy se desempeñaba como Subsecretario de Planeación, Evaluación y Coordinación.
Pese a que en sus constantes discursos y entrevistas a los medios de comunicación, Aurelio Nuño – aún Secretario de Educación en nuestro país –, ha declarado que las escuelas de los diferentes niveles que integran el Sistema Educativo Mexicano (SEM), se encuentran en condiciones para que los alumnos y profesores regresen a sus clases después de los estragos que dejaron los pasados sismos, del 7 y 19 de septiembre en varias entidades del país. Los hechos, las evidencias, vaya, las cosas en este sentido, no son como este funcionario las pinta; y es que son varias las quejas de maestros, padres de familia e, incluso, de los propios estudiantes, que a diario observamos en diversos espacios – redes sociales por ejemplo – o bien, de las que cotidianamente somos testigos dado nuestro diario andar por esas instituciones educativas.
Aurelio Nuño Mayer, secretario de Educación Pública, informó que ningún programa esencial de la Reforma Educativa tendrá recortes presupuestales, por lo que están garantizados el pago de salarios a maestros, los subsidios a universidades, los planes de mejoramiento de la infraestructura escolar, y la adquisición de materiales educativos.
La reforma educativa se gestó en un proceso electoral y ha entrado en otro cuyas características iniciales han creado un contexto difícil y delinean, además, un futuro inmediato con serias incertidumbres. Los tres partidos mayoritarios acordaron la reforma haciéndose cargo de una demanda social amplia y de un conjunto variado de informaciones que señalaban el estado crítico de la actividad fundamental de la sociedad: la formación de las nuevas generaciones de mexicanos. Ahora, esos tres partidos y todos los demás, deben mostrarle a la sociedad que en verdad actúan como entidades de interés público, que actúan con el tipo de ética propio de la democracia: una ética de la responsabilidad.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.