Desde que tengo uso de razón, he creído que el normalismo mexicano es un pilar de gran valía dentro del Sistema Educativo Mexicano (SME). ¿Por qué afirmo esto? Sencillamente porque la gran mayoría de los profesores y profesoras que se encuentran desempeñando una función docente en nuestros días, fueron formados en las aulas de las escuelas normales. Un asunto nada menor que, indiscutiblemente, hace pensar y repensar el subsistema de educación normal que existe en mi querido y amado México.
A dos años de la tragedia de Iguala, buena parte de los analistas coinciden en señalar que el evento marcó un punto de inflexión en la trayectoria del sexenio. Según esta observación, para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto hay un antes y un después de Ayotzinapa. El antes es el de un gobierno que había conseguido pactar con las fuerzas políticas y con el empresariado un amplio conjunto de reformas estructurales para reactivar, se decía, la economía nacional y las finanzas públicas, y con ello generar nuevos horizontes de prosperidad y bienestar social.
El rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Iztapalapa, Octavio Nateras Domínguez, señaló que las autoridades deben garantizar el derecho a la libre manifestación y expresión de todos los jóvenes, así como de la sociedad en general.
La violencia contra los estudiantes de Ayotzinapa, no es más que una muestra del antinormalismo que se vive en México desde hace muchos años; empresarios y gobierno han abandonado a las Normales, hasta pedir que desaparezcan, señaló el especialista en temas educativos, Alberto Arnaut.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.