En mayo de 2018, el eterno candidato a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, aseguraba que habría justicia para los 43 estudiantes normalistas desaparecidos la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Gro. De hecho, con firmeza llegó a afirmar que, de ganar en las elecciones que en unos meses se efectuarían en el país, se integraría una comisión de la verdad, pues el “caso Iguala” sería ejemplo de “justicia” en su gobierno.
Hemos roto el pacto de impunidad y de silencio que rodeaba el caso Ayotzinapa. Desde octubre de 2014 y hasta enero de 2015, cuando las autoridades de la ex PGR tomaban los micrófonos, anunciaban a las familias y a la sociedad que se cerraba el caso con la manipulación de la información, la tortura de los posibles responsables, y el control de una mentira, con su historia del Basurero y el río San Juan. Con esas acciones negaban a las familias el derecho a la verdad y a la justicia, les decían dejen de buscar porque ya encontramos. Hoy les decimos ¡Esto no es así y nunca fue así!
El caso Ayotzinapa nos da vergüenza a muchos mexicanos, es una serie de acontecimientos que nunca debieron haber pasado o que al pasar debieron ser aclarados de inmediato.
Escalofriantes fueron las imágenes y sonidos que pudimos apreciar a través de lo que diversos medios digitales difundieron el pasado 26 de septiembre, con motivo de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Gro. Los gritos, los disparos, la confusión, el temor, la angustia, la desesperación, en fin, un cúmulo de escenas que, por más que se diga lo contrario, enchinan la piel del más escéptico.
El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño, señaló que existen al rededor de 2 mil maestros que serían separados del servicio en todo el país, principalmente, por no asistir más de tres días a clases sin haberlo justificado.
En mi niñez, incontables fueron las ocasiones en que mi padre nos narraba infinidad de historias de la escuela en la que se formó para maestro: la Normal de Tenería “Lázaro Cárdenas” ubicada en el Estado de México. Recuerdo muy bien las charlas que, sobremesa, nos regalaba con relación a lo que hoy sé, fue una de las etapas más importantes de su existencia.
El ambiente era festivo, a las cinco de la tarde del veinte de noviembre de hace casi ya un año, las calles aledañas al ángel capitalino lucían como la toma aérea que nunca sale en los medios de comunicación de derecha, porque revelaría la cantidad impresionante de personas reunidas.
Una de las aspiraciones centrales de la función ética de la educación, es trabajar con la verdad, decir la verdad siempre, buscar la verdad, encontrar la verdad, descubrir la verdad, construir la verdad en cualquier ámbito en donde uno se encuentre. El asunto de la verdad, a diferencia de la falsedad o la mentira, tiene sesgos científicos pero también filosóficos y hasta lógicos y éticos. Las verdades absolutas o inmutables parece que ya no existen, existen verdades transitorias, reconocidas o validadas por un consenso social o por un convencionalismo científico.
Tanto la semana pasada como el miércoles de ésta la doctora Claudia Sheinbaum, virtual presidenta electa, informó que dará a conocer el gabinete del siguiente gobierno federal, 2024-2030, hasta la próxima semana.
Es una verdad conocida que entre los grandes pendientes nacionales se encuentra el tema educativo. Más que un lugar común es una emergencia real, latente, que duele y que nos mueve a imaginar, proponer y actuar ahora, ¡no hay más tiempo!
En las mitologías existen monstruos de todo tipo; filósofos y científicos sociales recurren a ellos para crear metáforas y proponer ideas; como Hobbes con el Leviatán o Nietzsche con las palabras de Zaratustra. No obstante, el título de esta pieza se inspira en un artículo de Javier Sicilia en Proceso, de hace unos años. Pero no se refiere al Estado sino a otro ente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
En Puebla, desde el 2015, se desarrolló la iniciativa de Comunidades de Aprendizaje CdA, proyecto formativo a cargo de Vía Educación A.C en México. Desde el año 2020, tuve el primer acercamiento con estos jóvenes entusiastas y profesionales que conformaban el equipo: Roberto Olvera y Sinaí Rojas, para después incorporarse Salma Vargas.
Según datos del INEGI, actualmente hay 4.98 millones de estudiantes de educación media superior en México. Entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023, la matrícula femenina aumentó en un 2.2%, mientras que la masculina disminuyó en un 2.3%. Las mujeres tienen una tasa de eficiencia terminal casi un 10% mayor que los hombres, mostrando una mayor permanencia y éxito escolar. Sin embargo, el primer año de bachillerato sigue siendo el periodo más crítico para el abandono escolar. En los ciclos de la pandemia (2019-2020 y 2021-2022), la matrícula disminuyó un 5.5%, lo que equivale a que unos 283,582 jóvenes dejaron de asistir al bachillerato.